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Qué ver en Córdoba y sus alrededores, los 20 lugares imprescindibles

Qué ver en Córdoba

Decir que hay mucho que ver en Córdoba puede parecer una frase hecha, pero es una absoluta realidad.

Córdoba es una ciudad española apasionante y bonita como pocas, con una inmensa riqueza monumental de la que disfrutarás a cada paso que des. De hecho, todo su Centro Histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1994.

Mentiría si no te digo que es una de mis ciudades favoritas y que vuelvo a ella siempre que puedo.

Mapa de los mejores lugares que ver en Córdoba (España)

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Qué ver en Córdoba y sus alrededores, sus 20 lugares más importantes

Para que no te pierdas ninguno de los lugares más interesantes que hay que ver en Córdoba, puedes seguir este recorrido que he preparado para ti, en el que he seleccionado los 20 lugares más emblemáticos e interesantes de la ciudad y sus alrededores.

Por supuesto que quedan muchos otros sitios para ver, así como cantidad de calles y plazas que merecen una visita, pero puedes perfectamente adaptarlos a este recorrido y complementarlo hasta donde tú quieras.

Lo mejor es que visites Córdoba a tu ritmo y ajustes la visita al número de días que vas a estar en la ciudad. En mi opinión, con tres días sería suficiente para verlo todo tranquilamente y sin agobios por las prisas.

La Mezquita y sus alrededores

Este listado no puede empezar por otro monumento que no sea la Mezquita de Córdoba, impresionante en todo: sus dimensiones, el bosque de columnas, la Catedral de su interior, el minarete, las puertas de entrada, el Patio de los Naranjos,… Te aseguro que no te dejará indiferente, ya que además de ser Patrimonio de la Humanidad desde 1984, es uno de los monumentos más visitados de nuestro país.

Fue Abderramán I quien ordenó su edificación en el año 785, sobre la Iglesia de San Vicente, originaria del siglo VI. Con el tiempo tuvo hasta tres ampliaciones posteriores, ordenadas por Abderramán II (año 833), Al-Hakam II (año 962) y Almanzor (año 991), llegando a tener un tamaño tal que, cuando Córdoba se convirtió en la capital de Al-Andalus, era el santuario más importante del Islam en occidente.

Cuando Fernando III el Santo reconquista Córdoba en 1236, toma la decisión de destinar la mezquita al culto cristiano, pasando a ser una Catedral. Con el paso de los siglos, han sido muy numerosas las reformas que han dado como resultado el actual templo en el que se entremezclan varios estilos.

En la Mezquita tienes que prestar atención a sus mil y un detalles, pero, sobre todo, no te pierdas La Macsura y El Mihrab, disfruta del olor a azahar del Patio de los Naranjos y no dejes de hacer un recorrido por su exterior disfrutando de la belleza de sus puertas, como la del Sabat, la de San Esteban, la del San Ildefonso o la del Espíritu Santo.

Si quieres ver la Mezquita hasta su último detalle, quizá te interese apuntarte a una visita guiada por la Mezquita.

Torre Campanario de la Mezquita de Córdoba
Torre Campanario de la Mezquita de Córdoba

CONSEJO 😉

La entrada normal a la Mezquita cuesta 11 €, pero puedes visitarla gratis todos los días de 8:30 a 9:30, salvo los domingos.

Si la mezquita es una verdadera maravilla, sus alrededores tampoco se quedan atrás, pues todo el conjunto de calles configura el que, para mi gusto, es el centro histórico más bonito de Andalucía junto con el de Sevilla, cuya visita también te recomiendo.

No dejes de meterte por todas las callejuelas y explorar todos los rincones y plazoletas que se abren ante ti. Callejas como la de las Flores, la Hoguera, del Pañuelo o Cabezas son de visita obligada.

Calle de las Flores, Córdoba
Calle de las Flores

Aunque quizá no te interese o no tengas tiempo para visitar el Museo Arqueológico, si te recomiendo que veas su fachada, para lo cual tendrás que acercarte hasta la plaza renacentista de Jerónimo Páez, un lugar con verdadero encanto.

El Triunfo de San Rafael

Una vez que sales de la Mezquita y te diriges al río Guadalquivir, verás frente a su esquina más meridional el Triunfo de San Rafael. Una imponente escultura que simula una montaña rematada por una alta columna, en cuya parte superior se encuentra el arcángel San Rafael, custodio de la ciudad.

Esta escultura data de 1736 y es obra del escultor marsellés Miguel de Verdiguier. Hay otras muchas esculturas de San Rafael por la ciudad, y si bien no es la primera que se colocó, si es la más grande y vistosa de todas.

El Triunfo de San Rafael, Córdoba
El Triunfo de San Rafael

La primera escultura del arcángel San Rafael de todas se colocó en el puente romano en 1651, y se erigió para agradecer al ángel el haber librado a Córdoba de su última epidemia de peste, surgida pocos años antes.

La historia de por qué hay tantas esculturas dedicadas al arcángel San Rafael, es una de las muchas curiosidades que conocerás si te apuntas a alguno de los free tours de Córdoba, que puedes ver en este enlace.

La Puerta del Puente

Muy cerca del Triunfo de San Rafael se encuentra la Puerta del Puente, declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

Verás que la puerta está situada en el paso natural desde la antigua ciudad de Córdoba al puente romano, por lo que en su actual ubicación se encontraba en época romana una de las puertas más importantes que daban acceso a la antigua Corduba, capital de la provincia Bética de la Hispania Romana.

Junto con las puertas de Almodóvar y de Sevilla, forma el grupo de las tres únicas puertas históricas que se conservan en la actualidad. 

Puerta del Puente de Córdoba
Puerta del Puente de Córdoba

Fue construida en el siglo XVI en estilo renacentista, con objeto de conmemorar la celebración de las Cortes en la ciudad durante el reinado de Felipe II.

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El primer establecimiento que te recomendamos es válido si llegas a Córdoba en transporte urbano, ya que no dispone de aparcamiento. Se trata del Hotel H10 Palacio Colomera, un establecimiento que es toda una gozada y está muy bien situado.

Si has ido con tu vehículo particular es importante que el hotel disponga de aparcamiento. En este caso te recomendamos el Hospes Palacio del Bailio, un establecimiento cómodo en el que disfrutarás de una estancia inolvidable.

El Puente Romano, los Sotos de la Albolafia y el Molino de la Albolafia

Hasta que a mediados del siglo XX no se construyó el Puente de San Rafael, aguas abajo del Puente Romano o Puente Viejo, éste fue la única forma de cruzar el río Guadalquivir en Córdoba, desde los tiempos de los romanos.

Con esos dos mil años de historia a sus espaldas, es fácil entender que el puente ha tenido varias reformas y reparaciones, pero aún así, es con los de Mérida, Salamanca y Alcántara, uno de los cuatro puentes romanos más importantes e imponentes de España.

Junto con la Puerta del Puente en la margen derecha del río y la Torre de la Calahorra en la margen izquierda, todo el conjunto tiene la declaración de Bien de Interés Cultural.

Puente de Córdoba
Puente de Córdoba y Torre de la Calahorra

Aguas abajo del puente, el río Guadalquivir forma un conjunto de canales e islotes repletos de vegetación de ribera, conocidos como los Sotos de Albolafia. Su increíble riqueza natural y el hecho de que aquí se puedan observar hasta 110 especies de aves, le ha valido su protección como Monumento Natural por la Junta de Andalucía.

Precisamente, la gran cantidad de canales naturales que forma el río en esta zona, ha propiciado que desde la época medieval haya sido un lugar donde se han construido molinos para aprovechar la fuerza del agua. El Molino de la Albolafia, que da nombre al soto y está situado junto a la margen derecha del río, es uno de los mejores ejemplos de estas construcciones, aunque también podrás observar otros como el de Enmedio, el de Don Tello y el de San Antonio. En este último, próximo a la Torre de la Calahorra, hay ahora una sala de exposiciones.

La Torre de la Calahorra

En la margen contraria del río por la que has accedido al Puente Romano, encontrarás la Torre de la Calahorra, que en realidad es lo que queda de un castillo árabe construido a mediados del siglo XII para guardar el acceso al puente desde ese lado del Guadalquivir.

Enrique II de Trastámara la restauró en el siglo XIV para que le sirviese de defensa contra los ataques de su hermanastro Pedro I el Cruel, al cual se enfrentó durante la primera guerra civil castellana.

Más tarde, en el siglo XVIII, sirvió de cárcel para gente noble, y hoy es la sede del Museo Vivo de Al-Andalus. Si la visitas podrás disfrutar de unas vistas preciosas del puente desde arriba.

El Alcázar de los Reyes Cristianos y sus jardines

Muy cerca de la Mezquita, al otro lado de la calle Amador de los Ríos, te encontrarás con el Alcázar de los Reyes Cristianos, uno de los lugares más bonitos que hay que ver en Córdoba.

Aquí es donde se encontraba ubicada la fortaleza romana que regía la ciudad hace 20 siglos y, como tal, fue el lugar sobre el que los omeyas erigieron su Palacio Califal.

Exterior del Alcázar de los Reyes Cristianos, Córdoba
Exterior del Alcázar de los Reyes Cristianos

Pasó a ser residencia de los reyes cristianos tras la reconquista de la ciudad por Fernando III el Santo, siendo finalmente Alfonso XI quien lo reconstruye como alcázar a principios del siglo XIV. Cuentan que aquí se gestaron hechos históricos tan importantes como la conquista de Granada o el primer viaje de Colón.

Hay dos cosas realmente sobresalientes de este lugar tan simbólico: su magnífica colección de mosaicos romanos y sus bonitos jardines escalonados de inspiración árabe, que seguramente te recordarán a los del Real Alcázar de Sevilla.

Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos, Córdoba
Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos

Ten en cuenta que primero se visita el alcázar y luego los jardines, estando la salida en la calle Avda. del Alcázar, frente al río Guadalquivir, por lo que tendrás que salir hacia tu izquierda, bordeando el edificio, y luego subir por la calle Teresa Jornet, para llegar a la plaza en la que está la entrada al Alcázar de los Reyes Cristianos.

Si quieres conocer más en profundidad la historia de este monumento, te recomendamos reservar esta visita guiada:

Los Baños del Alcázar Califal

El antiguo Palacio Califal ocupaba también terrenos en los que hoy se encuentra la plaza situada frente a la entrada del Alcázar de los Reyes Cristianos. En ella verás la escalera por la que tienes que descender para entrar en los Baños del Alcázar Califal.

Fueron construidos por orden del califa Al-Hakam II en el siglo X y a poco que hayas visitado los restos de unas termas romanas, verás que siguen un esquema muy similar.

Las instalaciones se conservan excepcionalmente bien y te dan una idea del lujo y esplendor en el que vivían los antiguos califas y sus familias. Recorrerlas es todo un viaje al pasado que no tienes que perderte.

Baños del Alcázar Califal, Córdoba
Baños del Alcázar Califal

Aunque parezcan un lugar de lo más relajado, no te dejes engañar por su turbulenta historia, ya que aquí tuvieron lugar dos regicidios califales: El de Ali Ibn Hammud en el año 1016, a manos de tres de sus esclavos; y el de Abderramán V, en el año 1024, asesinado por una turbamulta descontenta por el trato de favor que daba a las tropas recién llegadas de África.

En estos baños ya sólo quedan las ruinas de lo fueron, pero si quieres experimentar cómo eran los baños de la época califal, en Córdoba puedes hacerlo en el Hammam Al Ándalus. Desde aquí puedes reservar esta experiencia tan agradable:

Las Caballerizas Reales y el baile de los caballos andaluces

A renglón seguido del Alcázar de los Reyes Cristianos, y calle Caballerizas Reales abajo, llegarás a un arco a cuya izquierda se encuentra la entrada al soberbio edificio de las Caballerizas Reales.

Fueron mandadas construir por Felipe II en 1570, prescindiendo de parte de los terrenos del antiguo Alcázar. El lugar no podía ser más adecuado, pues ya desde las épocas romana y árabe venían sirviendo de cuadras para los caballos de sus respectivos ejércitos.

Caballerizas Reales, Córdoba
Caballerizas Reales

Gracias a la selección artificial de expertos ganaderos y al expreso deseo del rey de crear una de las mejores razas de caballos del mundo, en estas caballerizas nació la raza equina conocida como Caballo Andaluz – Pura Raza Español.

Si tienes ganas de visitar las caballerizas y ver la elegancia y habilidad con que los jinetes montan a estos caballos perfectamente adiestrados, te recomiendo que no te pierdas el espectáculo nocturno Pasión y Duende del Caballo Andaluz, una auténtica maravilla que hay que ver en Córdoba.

Los Patios Cordobeses

Al otro lado del arco en el que acaba la calle Caballerizas Reales, empieza el Barrio de San Basilio o del Alcázar Viejo. En este barrio encontrarás la gran mayoría de los famosos Patios Cordobeses declarados en 2012 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Aunque prácticamente todos los patios son de propiedad particular, no hay problema para visitarlos, pues hay visitas guiadas a las cuáles te puedes apuntar en la oficina de la calle Martín de Roa nº 2, muy cerca del arco por el que acabas de pasar al Barrio de San Basilio. Y si quieres asegurarte esta visita, lo mejor es que reserves online la visita guiada por los patios de Córdoba, para conocer los mejores.

Ruta de los Patios, Córdoba
Ruta de los Patios

Estos patios son los herederos de la tradición milenaria musulmana consistente en adornar el patio central de la vivienda con multitud de flores para crear una agradable sensación de frescor.

Tan arraigada está la tradición y tal es el empeño de los dueños de los patios porque su patio sea el más bonito, que durante la primera quincena del mes de mayo, y desde hace más de un siglo, se organiza un concurso para seleccionar el patio mejor adornado de ese año.

Las Murallas y la Puerta de Almodóvar

Después de disfrutar de la belleza y los mil aromas de los patios de San Basilio, lo mejor es que salgas del barrio siguiendo la calle San Martín de Roa, peatonal y con los restos de la muralla a tu derecha. Llegarás así hasta la también peatonal calle Cairuán, que corre paralela al tramo mejor conservado de las murallas y a una alberca con canalillos.

Estatua de Averroes, Córdoba
Estatua de Averroes

UN DATO CURIOSO

Cairuán es una ciudad de Túnez con la que está hermanada Córdoba, que tiene además una mezquita muy parecida a la de Córdoba.

Este lienzo de muralla está delimitado por las estatuas de los dos filósofos cordobeses más universales: La de Averroes, pensador, matemático, astrónomo y médico musulmán del siglo XII, en la parte más baja de la calle. Y la de Séneca, filósofo, político y escritor romano del siglo I, en la parte más alta y frente a la Puerta de Almodóvar.

Murallas y Puerta de Almodóvar, Córdoba
Murallas y Puerta de Almodóvar

La imponente Puerta de Almodóvar es la única que se conserva de la época musulmana y te permite el acceso directo a la Judería de Córdoba. De hecho, la calle Cairuán fue en tiempos un cementerio judío ubicado extramuros de la ciudad.

La Judería

Aunque la Judería de Córdoba comprende una parte muy importante del centro histórico de la ciudad, la franja que queda tras la muralla de la calle Cairuán es de lo más representativa de la antigua judería histórica.

Merece mucho la pena traspasar la Puerta de Almodóvar y acceder a la judería para pasear tranquilamente por sus estrechas y laberínticas calles, como las de Judíos, Albucasis o Almanzor.

Muchas de esas calles desembocan en pequeñas plazas que dan un respiro a la estrechez del recorrido. La plaza de Judá Leví es una de las más concurridas, con terrazas en la que puedes tomarte un refrigerio. Y en la plaza de Tiberiades encontrarás la estatua de Maimónides, médico, filósofo, astrónomo y rabino judío, contemporáneo de Averroes.

No dejes de visitar el Zoco Municipal, ubicado en un edificio de estilo mudéjar y con un precioso patio conocido como el Mercado de Artesanía.

Y por supuesto, no te pierdas la Sinagoga.

Si te interesa la historia de esta zona de la ciudad, hay una visita guiada muy interesante por la judería que te llevará por los lugares más importantes.

La Sinagoga

Sin lugar a dudas, la pequeña Sinagoga de Córdoba es el lugar más representativo de la judería cordobesa y la razón de ser de su existencia.

Fue construida en 1315 en estilo mudéjar, decorándose sus paredes con yeserías que reproducen citas de las Sagradas Escrituras y algunos versos del Cantar de los Cantares.

Sinagoga de Córdoba
Sinagoga de Córdoba

Tras la expulsión de los judíos en 1492, fue destinada a usos de lo más diversos, como hospital, escuela de párvulos y ermita. Esta sucesión de usos del edificio, permitió que fuese una de las pocas sinagogas de España que ha sobrevivido hasta nuestros días, por lo que en 1885 fue declarada Monumento Nacional.

UN DATO HISTÓRICO 🧐

En España sólo se conservan 5 sinagogas históricas anteriores al decreto de expulsión de los judíos dictado en 1492 por los Reyes Católicos:

  • La de Córdoba.
  • La del Corpus Christi, en Segovia.
  • Las del Tránsito y de Santa María la Blanca, en Toledo.
  • La del Agua, en Úbeda.

La Capilla Mudéjar de San Bartolomé

A dos pasos de la Sinagoga, y con entrada por la calle Averroes, encontrarás esta pequeña joya de la arquitectura mudéjar, que forma parte de la Facultad de Filosofía y Letras.

Mucha gente pasa por Córdoba sin enterarse de la existencia de la Capilla de San Bartolomé. Y es una pena, porque esta pequeña capilla, comenzada a construir a finales del siglo XIV, es una de las más sorprendentes que hay que ver en Córdoba y la mejor representación de arte gótico-mudéjar de la ciudad, siendo declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

Capilla mudéjar de San Bartolomé, Córdoba
Capilla mudéjar de San Bartolomé

El edificio mantiene todavía el solado original de ladrillos vidriados, destacando de su espectacular decoración las delicadas yeserías, el zócalo de azulejo y la cabecera del templo con restos de pintura mural.

La Plaza de la Corredera

Ahora que ya has recorrido con intensidad la zona cercana al río Guadalquivir, que es donde se acumula una buena parte de la riqueza monumental más destacada que hay que ver en Córdoba, te toca adentrarte por calles ya más modernas para disfrutar de otros lugares también muy interesantes.

Córdoba es una ciudad de plazas, algunas de ellas tan emblemáticas como la de las Tendillas, con su estatua del Gran Capitán, o la del Conde de Priego, en la que la estatua es del torero Manolete.

Plaza del Conde de Priego, Córdoba
Plaza del Conde de Priego

Aunque si hay una plaza que por su estilo y características es única en Andalucía, esa es la Plaza de la Corredera, pues más parece sacada de Madrid o de Salamanca, que de Córdoba.

Plaza de la Corredera, Córdoba
Plaza de la Corredera

Si te fijas bien verás que en realidad es una plaza típicamente castellana, muy espaciosa y de forma rectangular, con soportales sostenidos por arcos de medio punto sobre los que se levantan viviendas de particulares. Sólo dos edificios rompen la uniformidad de las fachadas: La Casa de Doña María Jacinto y el Mercado de Abastos.

CONSEJO GASTRONÓMICO 👍

No te puedes ir de Córdoba sin degustar en alguna de sus tabernas sus platos más tradicionales. Durante los tres días que estuvimos recorriendo la ciudad, nos dio tiempo a probarlo todo: el salmorejo cordobés, las berenjenas fritas con miel, los flamenquines, el rabo de toro, la mazamorra, el jamón ibérico de los Pedroches,… Se me hace la boca agua de sólo recordarlo.

Hubo dos tabernas típicas que nos gustaron especialmente, y no sólo por los platos, sino también por la decoración y la atención: La Taberna Casa Salinas, en la calle Puerta de Almodóvar; y La Albahaca Gastro Taberna, en la calle Velázquez Bosco, muy cerca de la Mezquita.

Incluso, existe un tour gastronómico, para que puedas degustar algunos de los platos más representativos de la ciudad.

El Templo Romano y los restos de las Murallas Romanas

La siguiente parada de este recorrido para descubrir todo lo que hay que ver en Córdoba, tiene sabor a Roma y, para disfrutarla, tienes que ir hasta la confluencia de las calles Claudio Marcelo y Capitulares.

Aquí se encuentran los restos de la antigua muralla romana de la ciudad, así como las elegantes columnas corintias del templo romano destinado al culto imperial, edificado a finales del siglo I de nuestra era.

El templo está declarado Bien de Interés Cultural y, aunque es el único que se ha encontrado hasta la fecha, se sabe que era el más importante que había en la ciudad.

Templo romano de Córdoba
Templo romano de Córdoba

Hay algún resto más del esplendoroso pasado romano de Córdoba que te gustará visitar, si estás interesado en el tema. Te aconsejo los Mausoleos Romanos del siglo I que hay en el Paseo de la Victoria. Y seguramente también te interesará el Yacimiento Arqueológico de las Cercadillas, junto a la estación del AVE, en el que se encuentran los restos del que fue el complejo palatino mandado construir por el emperador Maximiano Hercúleo en el siglo III.

UN DATO TRISTE 😟

Los restos del palacio romano de las Cercadillas resultaron dañados de forma irreparable con la construcción del AVE en 1992. Según los expertos, en su tiempo fue el palacio de mayores dimensiones de todo el imperio romano.

El Palacio de los Marqueses de Viana

El siguiente destino de este recorrido es el Palacio de los Marqueses de Viana, que estuvo habitado hasta 1980, aunque hoy es propiedad de una entidad bancaria que lo ha habilitado como museo.

El edificio data del siglo XIV y es conocido sobre todo por la calidad y belleza de los 12 patios que tiene. De hecho, se el conoce como el “museo de los patios”.

Si estás corto de tiempo, nuestra recomendación es que visites al menos los patios, pues son todos diferentes cambiando completamente la decoración de uno a otro.

Patio de los Jardineros del Palacio de Viana
Patio de los Jardineros del Palacio de Viana

Si tienes tiempo para visitar el interior, podrás disfrutar de su mobiliario, y de sus colecciones de pinturas, tapices, vajillas, cerámicas, alfombras, cordobanes y guadamecíes, así como de su impresionante biblioteca con más de 7000 volúmenes.

La Plaza de Capuchinos y el Cristo de los Faroles

Un rincón típico de Córdoba por el que hay que darse una vuelta es la Plaza de los Capuchinos.

Resulta extraña la existencia de un rincón tan típico y tranquilo, rodeado de ciudad moderna por todos los lados.

Cristo de los Faroles, Córdoba
Cristo de los Faroles

De la sobriedad de la plaza te llamarán la atención la portada del Convento del Santo Ángel y el Cristo de los Faroles, esculpido en 1794 por Juán Navarro León, y decorado por ocho faroles que le dan el nombre por el que se conoce popularmente.

La Torre de la Malmuerta

Muy cerca de la Plaza de los Capuchinos, en la Plaza del Moreno, se encuentra el último punto urbano de este recorrido que tienes que seguir para no perderte lo mejor que hay que ver en Córdoba.

Se trata de la Torre de la Malmuerta, una torre albarrana de principios del siglo XV, edificada sobre otra musulmana, con objeto de defender las puertas de la ciudad.

Torre de la Malmuerta, Córdoba
Torre de la Malmuerta

Con el tiempo pasó a ser prisión de nobles y, en el siglo XVIII, sirvió de observatorio astronómico del erudito cordobés Gonzalo Antonio Serrano, estudioso de los eclipses.

Su nombre le viene de una leyenda que dice que la construyó Fernando Alfonso de Córdoba por orden real, para expiar así el crimen injusto que cometió al asesinar a su mujer, a la que tomó por adúltera (fue mal-muerta).

Qué ver en los alrededores de Córdoba

Medina Azahara

Ahora te toca dejar el centro de la ciudad y desplazarte unos 7 kilómetros para llegar hasta los pies de Sierra Morena, donde se encuentra el conjunto arqueológico de Madinat al-Zahra, más conocido como Medina Azahara.

Allí te esperan los restos arqueológicos de la máxima representación del poderío y fastuosidad del califato Omeya que ha llegado hasta nuestros días.

Medina Azahara fue mandada construir en el año 936 por el califa Abderramán III, quien la concibió como una ciudad que hiciese las funciones de su propio palacio. Desgraciadamente, la existencia de la ciudad fue muy efímera, pues fue destruida en el año 1010 durante las guerras civiles que supusieron el fin del califato.

Medina Azahara, Córdoba
Medina Azahara

En su construcción no se escatimó en gastos, ya que durante la misma se emplearon los materiales más nobles y ricos que existían, incluidos oro, ébano, marfil, piedras preciosas y, hasta mercurio para una fuente por la que fluía.

Para que te hagas una idea de lo que llegó a ser la ciudad, es importante que antes de visitarla veas el vídeo que se proyecta en el centro de visitantes. De esta forma comprenderás mejor lo que puedes ver después durante la visita, y como eran algunos de los lugares más significativos, como el Salón de Abderramán III, la Casa de los Visires, la mezquita aljama, los jardines, e incluso las murallas.

Pero la mejor forma de visitar las ruinas de esta extraordinaria ciudad es a través de una visita guiada, porque de esta forma comprenderás mejor todo lo que vas viendo.

El Castillo de Almodóvar del Río

A apenas 25 kilómetros de Córdoba encontrarás el Castillo de Almodóvar del Río, el último punto de este recorrido para descubrir los mejores lugares que tienes que ver en Córdoba y sus alrededores.

Exterior del Castillo de Almodóvar del Río
Exterior del Castillo de Almodóvar del Río

Decir que el Castillo de Almodóvar del Río es bonito, a secas, no le hace realmente justicia, ya que sin duda es uno de los castillos más espectaculares que podrás ver en Europa. Prueba de ello, es que sirvió de lugar para ambientar la ciudad de Alto Jardín en la famosa serie Juego de Tronos.

Los árabes construyeron estratégicamente la fortaleza en el año 740, sobre una colina desde la que se divisa el río Guadalquivir. Dada su cercanía a Córdoba, estuvo inicialmente vinculado al califato de Córdoba, pasando después por las taifas de Carmona y Sevilla, para acabar perteneciendo al imperio Almohade.

Castillo de Almodovar del Río
Castillo de Almodovar del Río

Con la conquista de Córdoba por parte del rey Frenando III, pasó a manos cristianas, siendo sometido, a partir de entonces, a diversas ampliaciones.

El castillo sería hoy una ruina si no fuese por el empeño de Rafael Desmaissières y Farina, XII Conde de Torralba, un verdadero ilustrado y enamorado del castillo, que a principios del siglo XX sufragó con su fortuna la profunda reconstrucción de la fortaleza, dando lugar al fabuloso edificio que hoy puedes visitar.

Puedes reservar la entrada al Castillo de Almodóvar del Río para visitarlo por libre, pero si vas con niños no os perdáis el tour teatralizado, que es súper divertido, por experiencia te diré que se lo van a pasar en grande.

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