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100 cosas singulares que no sabes que puedes hacer en Burgos – Parte 7

Cartuja de Miraflores

Aunque cada vez se está poniendo más complicado decidir cuáles son las propuestas que de momento habrá que dejar en el tintero, seguimos adelante con nuestro proyecto de contarte las 100 cosas singulares que no sabes que puedes hacer en Burgos, y te proponemos una nueva selección de 10 ideas que esperamos que te gusten.

61) Revive la escena final de la película “El bueno, el feo y el malo”

Si eres aficionado al western seguro que alguna vez has visto la película “El bueno, el feo y el malo”, última película de la “Trilogía del dólar”, dirigida por Sergio Leone en 1966 y protagonizada por Clint Eastwood (Rubio, el bueno), Lee Van Cleef (Sentencia, el malo) y Eli Wallach (Tuco, el feo); y si no la has visto, seguro que te suena su banda sonora silbada, tan característica de una película de vaqueros del más genuino spaghetti western.

Por si no lo sabes, te contaré que en el burgalés Valle del Arlanza se rodaron algunas de las principales escenas de la película, y en particular la última escena, en la que los tres protagonistas coinciden en el Cementerio de Sad Hill en busca de una fortuna escondida en una de las tumbas, y acaban enfrentándose en un inolvidable duelo a tres (hay quien lo llama el “truelo”) que hoy es mítico en la historia del western.

El cementerio se construyó ex profeso para rodar la película, y aunque casi había desaparecido con el paso de los años por la acción de la naturaleza, hoy vuelve a tener el mismo aspecto que cuando lo pisaron los protagonistas de la película, y puedes recorrerlo y rememorar las escenas y la banda sonora gracias al trabajo de la Asociación Cultural Sad Hill, que lo recuperó para conmemorar que el pasado año 2016, se cumplieron 50 años del rodaje de este importante largometraje de la historia del cine.

Cementerio de Sad Hill
Cementerio de Sad Hill

El cementerio se encuentra a mitad de recorrido del camino que une las localidades de Contreras y Santo Domingo de Silos, en una finca cerrada y señalizada, pero accesible, de tal forma que no hay pérdida.

Puedes acercarte desde cualquiera de los dos pueblos, aunque quizá lo más cómodo sea que partas desde Santo Domingo de Silos (el pueblo en el que puedes escuchar canto gregoriano), y una vez allí tomes el camino que desde la parte alta del pueblo sale orientado exactamente al norte, pasando entre el repetidor de televisión, que queda a tu izquierda, y una torreta eléctrica que queda a tu derecha. Al cabo de un rato de ligera subida, el camino empieza a descender hacia un valle dominado por la Peña Carazo, y al pie de ella queda el cementerio que se encuentra a mano derecha del camino según vamos hacia Contreras.

 

62) Descubre el esoterismo de la ermita de San Pantaleón de Losa

Si buscas la que seguramente es la iglesia románica más importante y bella de la provincia de Burgos, tendrás que desplazarte hasta Puente Arenas para visitar allí la iglesia de San Pedro de Tejada.

Pero si lo que quieres es ver una de las iglesias románicas de España con más esoterismo y misterio, y que además se encuentra en un emplazamiento realmente espectacular, entonces no puedes perderte una visita a la ermita de San Pantaleón de Losa.

La ermita románica fue construida entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII, y está catalogada como monumento histórico-artístico. Su ubicación no puede ser más original, pues se encuentra en lo alto de la Peña Colorada, una roca con forma de quilla de barco que domina el Valle de Losa, y a cuyos pies está la localidad de San Pantaleón de Losa.

San Pantaleón de Losa
San Pantaleón de Losa, foto cedida por Shutterstock

Aunque de pequeño tamaño, la ermita es un edificio singular y cuenta con una portada muy curiosa, dominada por la figura a tamaño natural de un atlante que viste un traje oriental y luce una larga barba, y que podría ser Sansón, el héroe hebreo del Antiguo Testamento.

En la misma portada pueden verse en los capiteles los diferentes martirios que sufrió San Pantaleón, y en las arquivoltas aparecen figuras humanas que se piensa que representan personas emparedadas en los arcos, dado que sólo se les ven la cara y los pies.

Pero quizá lo más singular de esta construcción sean todos los misterios que la envuelven, siendo el principal de ellos la relación que existe entre la ermita y la leyenda del Santo Grial, ya que según algunos estudiosos del tema, éste pudo estar custodiado en la ermita de San Pantaleón de Losa hasta que en algún momento de su historia alguien lo sustrajo o se lo llevó de allí.

Por si todo esto fuera poco, y ya en otro orden de misterios o milagros, parece ser que los restos de San Pantaleón se conservaron en esta ermita, así como una ampolla de su propia sangre. Según cuenta la leyenda, esta sangre ya reseca con el paso del tiempo, se licúa el día de la festividad del Santo, motivo por el que desde antaño numerosos curiosos peregrinaban hasta la ermita para ver el milagro con sus propios ojos y honrar a San Pantaleón.

Si quieres ser tu quien sea testigo del milagro, o sólo quieres contemplar esta reliquia, podrás hacerlo visitando el madrileño Convento de la Encarnación, ya que la ampolla con la sangre se guarda y venera actualmente en dicho lugar.

 

63) Recolecta fósiles de gasterópodos en Castrillo del Val

Si te interesan los temas relacionados con la naturaleza, seguro que tienes en casa algún fósil que encontraste en algunas de tus correrías campestres, y más de una vez lo habrás observado preguntándote cómo sería realmente ese animal o planta cuyos restos tienes en la mano y que vivió hace millones de años en un mundo absolutamente diferente al que nosotros conocemos.

Recolectar fósiles es una actividad que resulta gratificante para quienes disfrutan con estas pequeñas cosas de la ciencia y la naturaleza, y cuanto más grande o más abundantes son los fósiles encontrados, más entusiasmo produce dar con ellos.

La localidad de Castrillo del Val, muy cercana a Burgos capital y a los yacimientos pleistocenos de Atapuerca, es un lugar ideal para encontrar pequeños fósiles de gasterópodos marinos, en cantidades que te sorprenderán.

Fósiles de gasterópodos en Castrillo del Val
Fósiles de gasterópodos en Castrillo del Val

Esta localidad está asentada sobre sedimentos continentales de margas y arcillas, muy comunes en la cuenca del Duero, y que con una edad de entre 10 y 12 millones de años se engloban dentro de la Era Terciaria. Estos sedimentos, que llegan a tener en esta zona espesores de hasta 80 m, guardan en su interior cantidades ingentes de pequeños gasterópodos de la especie Potamides tricintus, aunque también se identifican ejemplares de los géneros Hydrobia, Melanopsis, Gyraulus y Theodoxus, entre otros. Aunque lógicamente no son tan abundantes como los anteriores, también se han encontrado fósiles de insectos, peces, aves y hasta mamíferos.

Si te apetece buscar algunos ejemplares de estos fósiles, te aconsejo que te acerques a alguno de los taludes de los caminos o carreteras que llegan al pueblo, y excavando un poco y prestando atención, te sorprenderá la cantidad de fósiles que puedes recolectar.

 

64) Haz birdwatching en las lagunas de Gayangos

Desde hace años, se ha hecho muy popular entre los amantes de la naturaleza salir al campo a observar aves, actividad en la que los ingleses fueron pioneros y le dieron su nombre más reconocido a nivel mundial de birdwatching.

Uno de los mejores lugares para observar aves son las zonas húmedas en general y los humedales en particular. Por si alguien no tiene muy claro que es un humedal, le daré una definición que oí una vez no recuerdo a quién, pero que me pareció muy buena: Un humedal es un sitio donde te mojas los pies, pero no puedes nadar.

Desgraciadamente, la provincia de Burgos es pobre en humedales, y ni con mucho llega a tener maravillas del tipo de la laguna de La Nava, en Palencia; o las lagunas de Villafáfila, en Zamora; tan ricas en la avifauna de este tipo de entornos naturales.

Así que salvo las típicas charcas estacionales que se forman en las parameras, casi no hay lugares en Burgos en los que se formen acumulaciones significativas de agua. El más importante de todos los humedales burgaleses, tanto por su tamaño como por la riqueza de su fauna, es el formado por las lagunas de Gayangos.

Lagunas de Gayangos
Lagunas de Gayangos

Estas lagunas se encuentran entre las localidades de Gayangos y Bárcena de Pienza, y rodeadas por tierras de labor, son accesibles desde ambas localidades.

Su origen es diapírico, por disolución de los materiales del cercano diapiro de las Salinas de Rosío, lo cual hace que sean relativamente profundas.

Su rica vegetación en juncos, carrizos, eneas y espadañas, ha favorecido que sean un lugar adecuado para la nidificación de diferentes especies de aves acuáticas, entre las que se pueden encontrar, además de los habituales ánade real y focha común, los ya más raros somormujo lavanco, zampullín chico, rascón, avetorillo, pato cuchara, ánade friso o porrón común, e incluso el zampullín cuellinegro, que tiene en estas lagunas su único punto de nidificación de toda la comunidad castellano-leonesa.

65) Contempla los sepulcros reales de la Cartuja de Miraflores

La Cartuja de Miraflores, considerada Bien de Interés Cultural, se encuentra a escasos tres kilómetros de la ciudad de Burgos, en el corazón del parque de Fuentes Blancas, y es visita obligada si vienes a Burgos, ya que es una de la principales joyas españolas del arte gótico.

Fue erigida sobre un antiguo pabellón real de caza, donado por Juan II a la Orden de los Cartujos para que sirviese de monasterio y panteón real,

Su construcción fue encomendada en 1454 al prestigioso artista Juan de Colonia, si bien tuvo que ser finalizada por su hijo Simón de Colonia, tras la muerte de aquel.

Fue la reina Isabel la Católica la principal impulsora de la finalización de las obras en 1484, ya que el templo tenía que servir de panteón real en el que quedasen sepultados sus padres Juan II e Isabel de Portugal, reyes de Castilla, así como su hermano el infante Alfonso.

Panteón Real de Juan II e Isabel de Portugal, reyes de Castilla
Panteón Real de Juan II e Isabel de Portugal, reyes de Castilla

Consta de una gran nave única dividida en cuatro partes diferenciadas, en cuya cabecera se encuentran los sepulcros reales, obra del genial Gil de Siloé, así como el magnífico retablo, obra del mismo artista y construido con el oro que Colón trajo de América en su segundo viaje.

El sepulcro de los reyes es espectacular y tiene características que lo hacen único a nivel mundial. Realizado en alabastro, es un túmulo de estilo gótico de más de dos metros de alto, con forma de estrella de ocho puntas y ricamente decorado en sus laterales. En su parte superior, están las efigies yacentes de los reyes, vestidas con finos ropajes y esculpidas con absoluta finura y maestría

Al lado de éste se encuentra el sepulcro del infante Alfonso, también construido por Gil de Siloé en alabastro, y que muestra la figura orante del infante rodeadas de una profusa decoración.

Mucho se ha especulado sobre la muerte del infante Alfonso, pues muchos historiadores consideran que realmente fue envenenado tras su nombramiento como rey Alfonso XII con 11 años, en lo que sus detractores llamaron la “Farsa de Ávila”. Su muerte dio origen al final a la llamada Guerra de Sucesión Castellana entre Juana la Beltraneja y la futura Isabel la Católica.

 

66) Corre tras los últimos caballos losinos

Pancorbo es una localidad burgalesa que da nombre al desfiladero que atraviesa las últimas estribaciones orientales de los Montes Obarenes, pertenecientes a la Cordillera Cantábrica, separando la llanura castellana del cercano País Vasco.

Justo a la entrada del desfiladero desde el sur, en la parte más alta de su lateral izquierdo, todavía se encuentran los restos de la Fortaleza de Santa Engracia, mandada construir en 1793 al estallar la Guerra de la Convención contra Francia, con la intención de defender este paso estratégico y obligado entre Francia y España.

Aunque la fortaleza fue arrasada el 23 de abril de 1823 por los llamados Cien Mil Hijos de San Luis, todavía pueden visitarse sus ruinas ascendiendo por un camino que parte desde la localidad de Pancorbo y llega hasta ella.

Además del atractivo de visitar los restos del edificio, el recorrido nos permitirá, con un poco de suerte, contemplar algunos de los últimos ejemplares en semi-libertad de caballos losinos o jacas burgalesas, la única raza autóctona de caballos de Castilla y León, y oriunda del Valle de Losa, ubicado al norte de la provincia de Burgos.

Caballo losino
Caballo losino By Gorritxiki2 (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons
A esta raza de fuertes equinos, descendientes de los primitivos caballos del género Hipparion que poblaron la Península Ibérica desde mediados del Mioceno y que fueron cazados por los hombres del Pleistoceno, perteneció Babieca, el caballo que montaba el Cid Campeador.

Se tiene también constancia histórica y así lo han demostrado los estudios de ADN, de que fueron utilizados como caballería pesada por los ejércitos de los Reyes Católicos durante la Reconquista, y de que fueron llevados a América en gran número tras el descubrimiento de Cristóbal Colón, dando origen a la formación de otras razas americanas tales como el cuarto de milla o el paso fino.

Si hoy podemos contemplar todavía estos magníficos caballos de 1,40 m de alzada y color negro morcillo (negro rojizo), que se encuentran en grave peligro de extinción ya que apenas sólo quedan medio millar en todo el mundo, es gracias a que Ricardo de Juana estableció en Pancorbo el primer centro de cría del caballo losino.

Desde hace un par de años, se celebra en Pancorbo una feria monográfica destinada a estos caballos, en la que se muestran ejemplares de la especie, se permite montarlos, se fomenta su utilización para el salto, la doma clásica y el cross, y se subastan potros capturados para la ocasión en los Montes Obarenes que rodean la localidad.

67) Pasea por las calles de la cuna de Santo Domingo de Guzmán

Caleruega es de esos pueblos realmente agradables, interesante y cuidados, que merece la pena visitar, y que este año ha pasado a formar parte de la lista de Pueblos más bonitos de España.

Fue aquí donde en el año 1170 nació Santo Domingo de Guzmán, el que fuera fundador de la Orden de Predicadores o Dominicos, y que con el tiempo sería el azote de los cátaros en el Languedoc francés.

La fama que en su tiempo tuvo este ilustre burgalés, que fue canonizado en 1234, supuso un revulsivo para la villa, que por orden del rey Alfonso X el Sabio vio cómo se alzaba una iglesia y un monasterio sobre lo que había sido el solar de los Guzmanes, en el que naciera el santo.

Son varios los puntos de interés de Caleruega, entre los que destacan sin lugar a dudas los conventos dominicos, herederos de esa antigua iglesia y monasterio de los que te acabo de hablar.

Calles de Caleruega
Calles de Caleruega

En el patio del actual convento puedes contemplar la recia silueta del torreón de los Guzmanes, una torre defensiva del siglo XII que se puede visitar, y desde cuya terraza superior disfrutarás de unas estupendas vistas de toda la villa.

En el convento femenino no te puedes perder el coro, la cripta, y el sepulcro de la infanta Dña. Leonor, recientemente restaurado y expuesto al público.

Es de destacar este sepulcro de la hija de Alfonso X el Sabio, ya que de él se han podido recuperar algunos paños de telas medievales, y que guarda cierta similitud con el de su hermano, el infante D. Fernando de la Cerda, sepultado en el Monasterio de Sta. María la Real de las Huelgas, y de cuyo museo de telas medievales ya te hablé aquí.

 

68) Descubre el sumidero del río Hurón

Uno de los fenómenos kársticos más interesantes que puede observarse, es lo que los geólogos llaman un valle ciego, fenómeno consistente en que un río se sumerge en el interior de la cueva que ha horadado con el paso del tiempo, para surgir más adelante.

En Basconcillos del Tozo puedes contemplar este fenómeno en todo su esplendor, y es que muy cerca de esta localidad, el río Hurón ha disuelto las calizas del Cretácico, sumergiéndose en el interior del macizo calizo en la llamada cueva del Agua, para surgir 1,5 km más adelante cerca de Barrio Panizares, de la cueva de los Moros, dando a partir de entonces al río Rudrón.

Es fácil acercarse hasta la cueva del Agua y ver cómo se sumerge el río en las entrañas de la tierra, aunque hay que tener cuidado en época de crecidas, ya que las aguas del río pueden ocupar todo el ancho del valle.

Sumidero del río Hurón
Sumidero del río Hurón

Desde aquí y hasta la cueva de los Moros, puede seguirse el curso subterráneo del río por la superficie, para lo que nos ayudarán las simas que iremos descubriendo a lo largo del camino, y que no son sino los efectos en superficie de los colapsos y hundimientos que se van produciendo dentro de la cueva.

Una vez llegados a la cueva de los Moros, podremos visitar también el cercano puente del Diablo, un gran arco de piedra tallado por la erosión.

A partir de aquí, y en pocos kilómetros, el río se irá introduciendo en el cañón del Rudrón, un importante espacio natural burgalés del que ya te hablamos y que junto con la cabecera del río Ebro forman el parque natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón.

 

69) Sumérgete en un mar de cerezos en flor

Generalmente asociamos la imagen de los cerezos en flor con el Valle del Jerte, pero en Burgos también puedes disfrutar de la imagen idílica de más de 50.000 cerezos floreciendo en plena primavera, si te desplazas al Valle de Caderechas.

El Valle de Caderechas es en realidad una gran depresión situada a oriente de las tierras altas del Páramo de Masa, quedando protegido de las fuertes heladas y los constantes vientos fríos de la paramera. Su peculiar morfología y ubicación generan un microclima especial que permite que se desarrollen aquí los cerezos, cosa que no hacen en ningún otro lugar de la provincia de Burgos con tanta profusión.

Al valle se puede acceder por el oeste, desde la carretera de Villarcayo CL-629 desviándote hacia Escóbados de Arriba y hasta llegar a Hozabejas, que es donde comienza el valle.

Cerezos en flor del Valle de Caderechas
Cerezos en flor del Valle de Caderechas

También puedes acceder desde el sur, a través del pueblo de Salas de Bureba, una localidad con abundantes casonas señoriales, que se encuentra cerca de Poza de la Sal, y de la cual ya te he hablado en otras ocasiones, y que es la cuna del naturalista burgalés Félix Rodríguez de la Fuente.

Y por último, puedes acceder por el este desde Terminón, localidad situada muy cerca de Oña, pueblo del cual también te he contado unas cuantas cosas en el post sobre la Mancomunidad Raíces de Castilla.

Hay varias rutas que unen pueblos del valle y que te permitirán ir disfrutando del paisaje, si bien yo te recomiendo la que une las localidades de Madrid de las Caderechas y Huéspeda, ya que no tiene pérdida y es a la vez sencilla y agradable.

Si tienes ganas de algo más largo y diverso, la ruta que parte desde Rucandio y llega hasta el portillo de las Canales de Madrid, te dará una perspectiva diferente de los campos de cerezos y del conjunto del valle. Aquí tienes toda la información sobre cuándo ver los cerezos en flor del Valle de Caderechas.

 

70) Sube hasta el espigón de San Pelayo y rememora la profecía de Vasquevanas

Si has seguido las historias que te he ido contando en esta serie de post sobre las 100 cosas singulares que no sabes que puedes hacer en Burgos, habrás visto que en varias ocasiones te he hablado del Conde Fernán González y del Monasterio de San Pedro de Arlanza.

Muy cerca de este monasterio y visible desde él, se alza sobre un espolón rocoso que domina el río Arlanza la ermita de San Pelayo, una pequeña iglesia ligada por siempre a la leyenda del Buen Conde, hasta tal punto que de ella le viene su nombre.

Ermita de San Pelayo
Ermita de San Pelayo

Cuenta la leyenda, que estando de cacería con sus mesnadas, el conde se empecinó en la persecución de un jabalí hasta tal punto que se perdió en la espesura de Vasquevanas. En su alocada carrera, la bestia se introdujo en una ermita aislada perdida en la espesura, que situada en lo alto de un espolón rocoso dominaba el río Arlanza. Cuando Fernán González entró tras el jabalí, éste se ocultó tras el altar, por lo que el cazador, lejos de darle caza, se puso a orar. Muy cerca de la ermita, en una cueva orientada hacia el río, vivía un eremita llamado Pelayo que, al ver la piadosa actitud de Fernán González entabló conversación con él, vaticinándole grandes batallas de las que saldría victorioso y su triunfo sobre Almanzor.

Merece la pena subir hasta la ermita y disfrutar de las espléndidas vistas que ofrece sobre el Valle del Arlanza, y rememorar así esta historia que, si bien no es más que una leyenda, no deja de ser parte del espíritu de Castilla.

De momento y para ir abriendo boca, te adelanto este estupendo video titulado Vasquevanas, que ha sido escrito y dirigido por Jesús Silverio Cavia (Silberius de Ura) y que ofrece una versión libre de esta leyenda.

 


Dónde alojarte en Burgos

Si quieres conocer alguna de estas 100 cosas singulares y necesitas alojamiento en Burgos ciudad a través de este enlace podrás buscar entre toda la oferta disponible en la ciudad.

Y si te quieres alojar en alguno de los pueblos de la provincia de Burgos a través de este enlace podrás encontrarlo.

 

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