Viajamos a Sintra en Portugal, para visitar un palacio y un jardín enigmáticos y sorprendentes, dignos de un cuento. Un lugar que nos asombró y nos encantó a partes iguales, un lugar mágico que parece surgido de un sueño. Y es que, en realidad surgió del sueño de dos hombres.

Sintra es un pueblo situado en la falda de la Sierra de Sintra, en medio de un frondoso bosque. Todo el conjunto monumental de Sintra ha sido declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO. Todo aquí merece una visita, así que si tienes poco tiempo, lo difícil es elegir qué ver y qué dejar para otra ocasión (porque seguro que volverás). Sintra, de origen celta, fue el lugar de residencia vacacional de reyes y nobles portugueses, desde el siglo XV, debido al microclima que posee y a su entorno natural, muy propicio para practicar la caza. Tras una cierta decadencia que comenzó a finales del siglo XVI, renació en todo su esplendor a mediados del XVIII. Se mandaron entonces construir las impresionantes fincas de Seteais y Monserrate. Y en el XIX se levantó el excéntrico Palacio da Pena, quizá el palacio más conocido y del que hablaremos en otra ocasión. Cuando Lord Byron conoció Sintra, lo llamó “glorioso Edén”.

Sintra se encuentra situada a 30km de Lisboa y puedes llegar a ella por carretera a través de la IC19 o la N6. O en tren, que puedes coger en la Estación de Oriente (línea roja de metro), en Sete Rios (parada Jardin Zoológico, línea azul de metro) o en Rossio (parada Restauradores, línea azul de metro). Con la tarjeta Viva Viagem cargada, el tren hasta Sintra te costará 1,80€ y otro tanto de vuelta, sin tarjeta el precio por billete es de 4,30€, ida y vuelta. Si tienes la tarjeta Lisboa Card, el viaje es gratuito. El trayecto es directo y dura unos 35 minutos. Una vez que llegas a Sintra, a la derecha de la estación de trenes está la parada del autobús urbano, puedes coger el número 434, que hace un circuito por el Palacio Nacional, el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena, por 5€. O el número 435 que va a la Quinta da Regaleira y a los Palacios de Seteais y Monserrate, por 2€. Puedes subir y bajar todas las veces que quieras del recorrido con ese único precio.

Rutas de autobús que llevan a los monumentos de Sintra

Rutas de autobús que llevan a los monumentos de Sintra

Hoy vamos a realizar un paseo por la Quinta da Regaleira, un palacio que se encuentra situado a apenas 10 minutos andando del centro de Sintra. No tiene pérdida porque hay carteles indicativos en el pueblo que te llevan a él. Sí vas en coche es mejor que lo aparques en el centro del pueblo y vayas andando porque allí no hay parking, y el trayecto es corto.

Un hombre singular

La historia de la Quinta da Regaleira es larga, tuvo varios propietarios, pero tal como la vemos hoy en día es obra de un personaje singular: Antonio Augusto Carvalho Monteiro, que la compró en 1892 a los Barones da Regaleira.

Carvalho Monteiro, también conocido como “Monteiro el millonario”, nació en 1848 en Rio de Janeiro, y fue heredero de una gran fortuna familiar hecha por sus padres portugueses en Brasil con el monopolio de la venta de café y piedras preciosas. Se trasladó a estudiar a Portugal y se licenció en Derecho en la Universidad de Coimbra. Pero su mayor pasión era el coleccionismo. Fue coleccionista de libros, poseía una de las mejores bibliotecas privadas del país (que actualmente se encuentra en la Biblioteca del Congreso de Washington), donde había gran cantidad de libros raros y una amplia colección de libros de Camões; también coleccionó conchas marinas, mariposas, antigüedades, adoraba la ópera, en especial la de Wagner, y los instrumentos musicales. Fue un gran mecenas, gastó enormes sumas de dinero en la fabricación de objetos extraños, como el famoso reloj Leroy 01, “el reloj más complicado del mundo” cuya fabricación duró 7 años y tiene 975 piezas (actualmente se expone en el Museo del Tiempo de Besançon, Francia).

Antonio Augusto Carvalho Monteiro

Antonio Augusto Carvalho Monteiro

Con esta personalidad extremadamente culta e inquieta, de cristiano creyente y a la vez interesado en lo esotérico y en las antiguas órdenes de los templarios y los masones, no sorprende entonces la construcción de un palacio tan excéntrico lleno de misteriosos símbolos, que él llamaba su “mansión filosofal”.

Rechazó un proyecto inicial del francés Henri Lusseau y se decidió por Luigi Manini para realizar la obra que se desarrolló entre los años 1904 y 1910. Luigi Manini era un arquitecto, pintor y escenógrafo de ópera italiano, conocido por su trabajo en la Scala de Milán. Carvalho Monteiro tenía el deseo de construir un espacio grandioso en el que vivir, rodeado de todos los símbolos que reflejaran sus intereses e ideologías. Quiso resucitar el pasado más glorioso de Portugal, de ahí el predominio del estilo neomanuelino, especialmente en el palacio, la capilla, así como en determinados elementos decorativos del jardín relacionados con la época de los grandes descubrimientos geográficos. Esta evocación del pasado incluyó también el gótico y algunos elementos neoclásicos, entremezclados magistralmente en un ambiente romántico, exótico y misterioso. Además, toda la quinta está enriquecida con simbolismos de temas esotéricos relacionados con la alquimia, la masonería, los templarios y la Rosacruz.

Antonio Augusto Carvalho Monteiro pudo disfrutar de su rincón especial hasta que la muerte lo alcanzó en 1920, cuando tenía 72 años.

El Palacio

Lo primero que visitarás de la Quinta es el Palacio. Su fachada tiene una gran influencia el estilo manuelino, sobre todo en los balcones, las columnas, las puertas y las ventanas, con motivos vegetales, cuerdas, nudos, esferas, escudos, etc. En el porche de entrada la rica ornamentación evoca la epopeya de los descubrimientos portugueses.

Detalle del porche del Palacio

Detalle del porche del Palacio

La primera sala que encuentras al entrar es la Sala de Caza, en la cual hay una imponente chimenea con motivos de caza.

Chimenea de la Sala de Caza

Chimenea de la Sala de Caza

Pasarás por la Sala del Renacimiento, que era la antigua sala de estar, cuya decoración evoca la del Renacimiento italiano. En la Sala de los Reyes, antigua sala de billar, están representados 20 reyes y 4 reinas de la monarquía portuguesa. En el primer piso se encuentran los dormitorios y los espacios reservados a la familia. En el segundo piso, hay una sala octogonal, en referencia al mundo masónico (el cual otorgaba un significado especial al número 8), y el despacho que utilizaba Monteiro. Y en el tercer piso una torre neomedieval incluía un laboratorio alquímico que permitía el acceso a una terraza, que gozaba de una panorámica sorprendente de la sierra de Sintra. Esta terraza está rematada por ocho pináculos decorados con figuras naturalistas y fantásticas.

Laboratorio alquímico

Laboratorio alquímico

Hay otros dos pisos en el sótano del Palacio, destinados al servicio, con la cocina, la despensa, la sala de plancha y los dormitorios de los empleados.

Los jardines

Monteiro quería representar en el jardín un viaje iniciático con un itinerario determinado, podrás ver en el suelo las letras del alfabeto que tendrás que seguir para hacer el recorrido. Al comprar la entrada te darán un mapa del jardín con esas mismas letras que podrás ir siguiendo o simplemente perderte por el mismo, para ver qué descubres.

Vista del jardín desde el Palacio

Vista del jardín desde el Palacio

La visita comienza junto al Paseo de los Dioses, un largo camino flanqueado por estatuas de divinidades clásicas.

Paseo de los Dioses

Paseo de los Dioses

Desde aquí se pueden visitar los jardines, donde pequeños lagos, fuentes, torres y grutas cargadas de elementos simbólicos sorprenden a cada paso, y donde plantas traidas de todas partes del mundo crecen armónicamente con la vegetación autóctona. Lo más destacado del jardín es:

La Capilla:

La Capilla de la Santísima Trinidad, es un pequeño tesoro de estilo neomanuelino, y en cuya fachada están representados, a ambos lados, Santa Teresa de Avila y San Antonio, y en el centro, el Misterio de la Anunciación. A la derecha de la entrada de la capilla una escalera en espiral lleva al coro de la Capilla y desciende a una sombría cripta, que tiene un acceso subterráneo que la une al Palacio. El simbolismo de la Capilla alude a la Orden de Cristo, heredera de la misión templaria, como la cruz que se encuentra en el suelo.

Capilla de la Santísima Trinidad

Capilla de la Santísima Trinidad

Invernadero:

La pasión de Monteiro por la botánica queda aquí patente. El edificio es como un templo dedicado a la diosa Flora. La fachada tiene un panel de azulejos que representa a 6 sacerdotisas oficiando un rito de fertilidad.

Invernadero

Invernadero

Pozo Iniciático:

Una entrada disimulada en la piedra lleva a uno de los lugares más impresionantes de la Quinta: el Pozo Iniciático. La entrada al pozo está custodiada por dos guardianes de escayola en forma de león-pez. El pozo tiene forma de torre invertida, que se hunde cerca de 27 metros en el interior de la tierra, y cuyo acceso se realiza a través de una monumental escalinata en espiral. La escalera está constituida por 9 rellanos que simbolizan los 9 círculos del infierno, del purgatorio y del paraíso de la Divina Comedia de Dante. Recreando el ritual la escalera haría bajar al infierno o subir al cielo, según el recorrido iniciático elegido. En el fondo del pozo se encuentra una rosa de los vientos sobre una cruz templaria, en mármol rosa, signo de la Orden Rosacruz y que era el emblema heráldico de Monteiro.

Pozo iniciático

Pozo iniciático

La escalera de caracol sustentada por columnas con diferentes motivos lleva a una galería subterránea que está intercomunicada mediante un complejo sistema de grutas y pozos, en otros tiempos habitadas por murciélagos, con toda la Quinta, y que conducen al exterior, a un jardín poblado de animales fantásticos, con cascadas y pasajes de piedra sobre el lago. No olvides traer una linterna para realizar la visita a los laberintos subterráneos, porque aunque en algunos hay unas luces en el suelo que te guían, otros muchos no tienen nada de iluminación. Estos subterráneos te llevarán a zonas como el Pozo Imperfecto, la Gruta del Oriente, el Portal de los Guardianes o el Lago de la Cascada.

Pozo imperfecto BR

El lago de la cascada:

Podrás atravesar el lago saltando de piedra en piedra, para después subir por un puente.

Lago de la Cascada

Lago de la Cascada

El Portal de los Guardianes:

Es una estructura que recuerda a un escenario, rematada por dos torreones laterales y por un mirador central, bajo el que se esconde una de las entradas al Pozo iniciático. Enfrente se encuentra la Terraza de los Mundos Celestiales y la Torre del Zigurate.

Portal de los Guardianes

Portal de los Guardianes

Recorre todos los rincones de la Quinta y verás que no es difícil dejar volar la imaginación y convencerse, aunque sea por un instante, de que estás en un mundo mágico…

 

Pin It on Pinterest

Share This