Aínsa es una pequeña villa de la provincia de Huesca (España)que se encuentra situada a los pies de los Pirineos. Según la tradición era la capital del legendario Reino de Sobrarbe, un reino que está envuelto en leyendas y sobre cuya existencia los historiadores no se ponen de acuerdo.

Parece ser que este reino nació para defenderse de la invasión árabe que en el siglo VIII había llegado hasta Huesca. Lo que si que está documentado es que la villa de l’Aínsa (en aragonés) fue incorporada al reino de Aragón en el siglo XI.

Habíamos estado en dos ocasiones anteriores visitando la villa de Aínsa en sendas visitas fugaces, pero ha sido este verano cuando hemos podido disfrutar más del encanto de este pueblo, ya que estuvimos durante una semana descubriendo todo lo que depara esa zona, que es mucho y muy variado.

El alojamiento en la zona de Aínsa

Para alojarnos nos decantamos por un apartamento para los cuatro. Cuando se trata de ir a una zona en la que vamos a alternar las visitas culturales con el senderismo y las actividades de naturaleza, nos gusta alojarnos en apartamentos o casas de alquiler, más que en hoteles. Es una forma de estar como en casa ya que, normalmente comemos fuera pero tras una jornada agotadora de caminatas nos apetece llegar a casa y cenar allí tranquilamente. Al ser cuatro, la tarea de encontrar hoteles con habitaciones familiares en un entorno rural resulta bastante complicada, eso nos obliga a pagar dos habitaciones lo cual encarece mucho la estancia y resulta muy incómodo.

El poder alojarnos en un apartamento nos da más libertad y más comodidad al disponer de más espacio que en la habitación de un hotel. Al ir con niños es inevitable el montón de ropa sucia que llega a acumularse si la estancia es larga, la mayoría de los apartamentos turísticos disponen de lavadora, lo que ayuda mucho a no tener que cargar con montones de ropa en la maleta. Otra cosa que nos gusta de esta forma de alojamiento es que disfrutamos de una experiencia más real de los sitios, ya que el sólo hecho de tener que ir a comprar para abastecernos hace que podamos relacionarnos con la gente de allí.

Como siempre organizamos los viajes por nuestra cuenta, para elegir el apartamento acudimos a internet. Solemos mirar en varias páginas de alquileres vacacionales que nos permiten encontrarlos, pero cuando conocimos Hundredrooms este proceso se simplificó aún más, ya que se trata de un buscador de alojamientos y a través de él hacemos la búsqueda en muchas páginas de una sola vez, de esta forma podemos ver cuál es la que nos da el mejor precio.

El proceso es muy sencillo con sólo escribir el destino, las fechas a las que quieres viajar y el número de personas que sois, muestra un listado de todos los apartamentos listos para alquilar, con sus precios y al elegir uno de ellos te dirige a la página en la que puedes realizar la reserva.

Como no queríamos limitar la búsqueda sólo a Aínsa en esta ocasión buscamos en Hundredrooms apartamentos en Huesca para ver todos los apartamentos de la zona, ya que además del listado con los apartamentos te muestra un mapa con la localización de cada uno de ellos, lo cual viene muy bien para poder elegir. Después de ver todo lo que había disponible elegimos el que iba a ser nuestro alojamiento durante esa semana, un apartamento de dos habitaciones en Laspuña, un pueblo muy cercano a Aínsa que nos ofrecía todo lo que estábamos buscando en cuanto a localización, equipamiento y estética.

El Castillo de Aínsa

Fuimos al Alto Pirineo de Huesca a principios de agosto y pudimos disfrutar de agradables paseos por Aínsa, que es como realizar un viaje en el tiempo a través de sus rincones llenos de historia.

Aínsa se encuentra en la confluencia de los ríos Cinca y Ara, y puedes disfrutar de dos pueblos en uno. En la parte baja junto a los dos ríos se encuentra la parte más nueva, en la que se encuentra la mayor parte del comercio y a la que solíamos acudir para comprar lo necesario para nuestro apartamento. Y en la parte alta, encima de un promontorio, es donde se ubica el casco antiguo que al recorrerlo te traslada a épocas pasadas.

Durante la Edad Media la villa fue un importante centro comercial y al estar situada en terreno fronterizo contaba con un gran número de construcciones fortificadas.

Para llegar a la parte alta de Aínsa tienes dos opciones, a pie a través de una calle con escaleras que va ascendiendo hasta llegar a la Plaza Mayor, o bien en coche con el que puedes llegar hasta una explanada junto al Castillo, en la que se encuentra un aparcamiento de pago (2,5€). Si quieres evitar este desembolso, en la parte de abajo hay un parking gratuito.

Desde el aparcamiento llegas a la pasarela que salva el foso del Castillo y que conduce al interior del mismo.

Entrada al Castillo de Aínsa

Entrada al Castillo de Aínsa

El Castillo de Aínsa tiene un recinto enorme, casi tan grande como el resto del pueblo, y en el que se refugiaban los habitantes de la villa en caso de peligro. La parte más antigua es la Torre del Homenaje, se trata de una torre pentagonal de reducidas dimensiones, construida en sillarejo sobre restos árabes en el siglo XI, hoy alberga el Centro de Interpretación de la Fauna Pirenaica.

Recinto del Castillo

Recinto del Castillo

La otra torre más reciente fue construida a finales del siglo XVI y ahora alberga la Oficina de Turismo, una visita muy recomendable para conocer la zona, ya que te darán todo tipo de información acerca de qué ver, qué rutas de senderismo puedes realizar… que te ayudarán a planificar tu visita.

Puedes subir a lo alto de las murallas y recorrerlas. Desde aquí descubrirás por qué era un punto estratégico de la zona, las vistas te llevarán a descubrir, por una parte, el núcleo antiguo y por otra la grandiosidad de las montañas de los Pirineos.

Vista de Aínsa desde el Castillo

Vista de Aínsa desde el Castillo

Vista de los Pirineos desde la muralla del Castillo

Vista de los Pirineos desde la muralla del Castillo

En el patio de armas se encuentra situada una nabata, que era la forma tradicional mediante la cual en Aragón transportaban la madera a través del río.

Muestra de una Nabata aragonesa

Muestra de una Nabata aragonesa

En el castillo se celebra todos los años en verano el festival de música celta y folk “Castillo de Ainsa”.

 El Casco Antiguo de Aínsa

Antiguamente Aínsa estuvo totalmente amurallada y para acceder a su interior había que entrar por uno de sus ocho portales, de los cuales actualmente sólo se conservan seis. Si entras desde el Castillo a través de él accederás al casco antiguo, que fue declarado conjunto histórico-artístico en 1964.

Lo primero que encontrarás será su espectacular Plaza Mayor, construida durante los siglos XII-XIII y una de las más bellas de España. Se trata de una plaza rectangular de enormes dimensiones, que ha sido testigo de numerosas ferias y mercados.

Plaza Mayor de Aínsa

Plaza Mayor de Aínsa

Vista hacia el castillo de la Plaza Mayor de Aínsa

Vista hacia el castillo de la Plaza Mayor de Aínsa

Lo más característico de esta plaza son sus soportales de estilo románico en dos de sus lados, con arcos de medio punto y ojivales, todos distintos. En uno de los soportales todavía se puede ver la prensa de vino comunal que aún hoy en día se encuentra en uso y que utilizan por turnos los agricultores de Aínsa.

Soportales románicos de la Plaza Mayor de Aínsa

Soportales románicos de la Plaza Mayor de Aínsa

Bajo los arcos de la plaza encontrarás las tradicionales fondas y restaurantes en los que puedes degustar los platos típicos de la región, aunque eso si, son más caros que los de la parte inferior del pueblo.

Interior de los soportales

Interior de los soportales

En el lado de la plaza donde no hay soportales se encuentra el Ayuntamiento de Aínsa, un edificio de piedra de las mismas características arquitectónicas que el resto de casas de la villa.

Ayuntamiento de Aínsa con la torre de la iglesia al fondo

Ayuntamiento de Aínsa con la torre de la iglesia al fondo

La Plaza Mayor es el escenario donde cada septiembre de los años impares se celebra la Fiesta de la Morisma. Esta fiesta recuerda una leyenda según la cual durante una batalla de los cristianos contra los musulmanes por el dominio de Aínsa, en un momento dado cuando parecía que los musulmanes saldrían victoriosos, los guerreros cristianos vieron sobre una carrasca una cruz en llamas, lo cual interpretaron como una señal de que Dios estaba con ellos, por lo que arremetieron contra el enemigo hasta vencerlo. Aquella victoria sería el germen del Reino de Sobrarbe y por lo tanto origen también del Reino de Aragón. Por eso, hoy en el escudo de la Comunidad Autónoma de Aragón puede verse una carrasca con una cruz en su copa en uno de sus cuarteles.

De la Plaza Mayor salen sus dos únicas calles principales, son dos calles largas y empedradas que se unen antes de llegar a una de las puertas del recinto amurallado.

Paseando por la calle Mayor se pueden observar varias fachadas de casas importantes de Aínsa, como la Casa Arnal, la Casa Bielsa, que tiene los miradores más bellos de la villa, o la Casa Fes. Por la abundancia de casas infanzonas a esta calle también se la conoce como Calle de los Nobles.

Calle Mayor

Calle Mayor

Las casas conservadas no son anteriores al siglo XVI, son casas blasonadas y en ellas destacan sus portadas que muestran el prestigio y poder de la casa, las ventanas ojivales, sus magníficas forjas, las balconadas…

Casa Bielsa en la Calle Mayor

Casa Bielsa en la Calle Mayor

Un elemento muy característico de las casas de Aínsa son sus llamadores o trucadores, que tienen diferentes formas y significados, y son símbolos de una cultura ancestral.

Llamador o trucador de una casa de Aínsa

Llamador o trucador de una casa de Aínsa

Al final de la calle Mayor encontrarás el Museo de Oficios y Artes tradicionales, que se encuentra en la que fue Casa Latorre.

Casa Latorre en la que se encuentra el Museo de Oficios y Artes Tradicionales

Casa Latorre en la que se encuentra el Museo de Oficios y Artes Tradicionales

La calle Santa Cruz estuvo habitada por artesanos y en ella se encuentra la Iglesia de Santa María.

Calle Santa Cruz

Calle Santa Cruz

Esta iglesia románica data de finales del siglo XI y mitad del XII y como en la mayoría de iglesias del Sobrarbe tiene un aspecto de austeridad debido a la carencia de ornamentación.

Iglesia de Santa María

Iglesia de Santa María

Tiene una sola nave y un ábside semicircular, con una cripta subterránea bajo dicho ábside.

Cripta subterránea

Cripta subterránea

Adosado a la iglesia se encuentra el claustro con forma pentagonal, que tiene tres lados románicos y dos góticos.

Claustro de la Iglesia de Santa María

Claustro de la Iglesia de Santa María

Lo más destacado de la iglesia es su torre del siglo XI, que domina todo el pueblo. Esta torre desempeñó un doble papel: religioso y militar, debido a su situación y a su considerable altura (30 metros), sus grandes dimensiones son únicas en todo el románico aragonés. Se puede subir a la torre a través de una escalera muy estrecha, y allí disfrutarás de unas vistas extraordinarias ya que es el mejor mirador del entorno.

Vista de la Plaza Mayor desde la torre de la iglesia

Vista de la Plaza Mayor desde la torre de la iglesia

Podrás ver las campanas de la torre de cerca y desde allí puedes subir al piso superior a través de una escalera bastante vertical y contemplar la bonita bóveda de ese piso con arcos entrecruzados, que parece ser que tuvo como modelo a la de la Catedral de Jaca.

Interior del campanario

Interior del campanario

En el exterior de la iglesia, junto al lado sur del ábside se encuentra una habitación abovedada denominada el “cuarto del aceite“, está encima de un amplio arco y parece ser que servía de comunicación con el desaparecido hospital.

El cuarto del aceite encima del arco del hospital

El cuarto del aceite encima del arco del hospital

Desde las dos calles principales salen algunas callejas en las que te puedes perder para descubrir preciosos rincones o miradores desde los que contemplar el precioso paisaje que tienes a tus pies, así que no dudes en callejear como hicimos nosotros.

Vistas del entorno de Aínsa

Vistas del entorno de Aínsa

Aínsa en verano suele estar llena de gente, así que si quieres disfrutarla más tranquilamente una de las mejores épocas para visitarla es en otoño cuando todavía no hace frío.

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