Nos encantan los castillos, así que vivir en España con la cantidad de ellos que tenemos, es una ventaja para poder visitar unos cuantos. Uno de los castillos que más ganas teníamos de visitar era el Castillo de Olite, en Navarra.
Uno de los más impresionantes y qué más se parecen a lo que todo el mundo nos imaginamos cuando pensamos en un castillo.
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Un poco de historia acerca del Castillo de Olite
Olite es un pueblo de la Comunidad Foral de Navarra, que se encuentra a 42 km al sur de Pamplona. Aunque el origen de Olite se remonta a la época imperial romana (siglo I d.C.), con la función de proteger la calzada que comunicaba Caesaraugusta (Zaragoza) con Pompaelo (Pamplona), su fundación se atribuye al rey godo Suintila hacia el año 621.
El rey navarro García Ramírez dio a la ciudad su primer fuero y Teobaldo II le concedió el derecho a celebrar ferias anuales en 1276.
Pero su época de esplendor le llegó a Olite en la Baja Edad Media, época en la que se convirtió en una de las sedes favoritas de los reyes de Navarra. En el siglo XV el rey Carlos III «el Noble» y su esposa Leonor de Trastámara decidieron construir su suntuoso Palacio Real de Navarra en Olite.
Construyeron un castillo-palacio con gruesos muros de piedra y torres almenadas, que debió de ser fiel reflejo de la personalidad de este rey navarro, que no escatimó en gastos ni lujos. Era un rey que tenía un gran amor por la cultura y el lujo, en detrimento de su participación en conflictos bélicos.
Mandó realizar un complejo conjunto de estancias, terrazas ajardinadas y fosos, que parecen un laberinto, y que en su día fue uno de los más lujosos de Europa. Incluso hizo traer varios animales exóticos como jirafas, camellos, leones o búfalos para crear un zoo dentro de los muros del castillo, y eran famosos sus jardines colgantes tropicales de sus muros.
En 1813, durante la Guerra de la Independencia, el Castillo de Olite fue incendiado por el General Espoz y Mina para evitar que las tropas francesas se hicieran fuertes en él. Esto hizo que el palacio quedara semi-derruido y vacío.
En 1923, la Diputación Foral de Navarra convocó un concurso para elaborar un proyecto de restauración, cuyas obras duraron unos 30 años.
Lo que vemos ahora es un castillo vacío por dentro pero cuya estructura llama poderosamente la atención, con esas murallas, pasillos de ronda, matacanes, ventanales góticos y torres almenadas, que nos recordó a la ciudad medieval de Carcasona, en Francia, de la cual ya te hablamos en el post “Carcasona, un viaje mágico a la Edad Media”.
Carcasona, al igual que Olite, también estuvo en un estado de ruina y abandono y se acometió una restauración muy similar en ambos casos, que fue aplaudida por unos y criticada por otros. Lo que si es verdad es que tanto Olite como Carcasona son lo que son hoy día, gracias a esos trabajos de reconstrucción.
El castillo de Olite fue declarado monumento nacional en 1925 y actualmente es el ejemplo más importante del gótico civil de Navarra y uno de los mejores de Europa.
Dónde dormir en Olite
Visita al Castillo de Olite
Llegamos a Olite y dejamos el coche en el exterior de la zona amurallada, ya que el tráfico dentro del casco histórico está restringido y sólo se permite circular a los habitantes de Olite.
Tras cruzar una de las puertas de entrada de la muralla nos sumergimos en un ambiente totalmente medieval, una calle estrecha repleta de casonas medievales de piedra con escudos enormes y puertas con forma de arco.
Legamos a la Plaza de los Teobaldos, donde encontramos la Oficina de Turismo. Aunque solemos preparar los viajes en casa, nos gusta acercarnos a las oficinas de turismo de los sitios que visitamos, porque solemos encontrar información extra o actualizada. Pero esta vez no tuvimos mucha suerte y nos tocó ser atendidos por una chica que debía de estar deseando marcharse, porque no tardó ni 15 segundos en atendernos, tan sólo nos dio un plano de la villa, rodeó con desgana los sitios más importantes y ni siquiera nos dijo que en la Oficina de Turismo se encuentra el Centro de Exposición de la Viña y el Vino, cosa de la que nos enteramos después.
Así que de esta forma nos encaminamos a conocer el castillo que tantas ganas teníamos de ver. Al Castillo de Olite se accede por la Plaza de Carlos III el Noble, que se encuentra atravesando el arco de la Torre del Chapitel desde la Plaza de los Teobaldos, donde nos encontrábamos.
El Castillo de Olite actualmente está dividido en tres partes: el Palacio Viejo, que ahora aloja un Parador de Turismo, las ruinas de la Capilla de San Jorge (que no son visitables) y el Palacio nuevo, que es lo que se puede visitar.
Puedes realizar la visita al Palacio Real a través de una visita guiada o visitarlo por libre, con la ayuda del folleto que te entregan al comprar la entrada, y siguiendo la numeración que irás encontrando en las paredes del palacio.
Los horarios de apertura van variando a lo largo del año y las tarifas van desde los 2€ hasta los 4,90€, dependiendo de la edad del visitante y de si se realiza la visita por libre o guiada. Tienes toda la información sobre horarios y entradas en este enlace.
Nosotros decidimos realizar la visita por libre y, aunque la guiada puede ser interesante, vimos que no subían a las torres, que es una cosa que nos gustó mucho.
Aunque recomiendan que visites el castillo durante al menos una hora, nosotros estuvimos mucho más, entre acceder a las estancias, subir, bajar, y hacer innumerables fotos se te pasa el tiempo que ni te enteras.
Recorrimos salas como la Sala de los Arcos, que en sus espectaculares arcos alberga una colonia de murciélagos, las Cámaras del Rey y la Reina, con sus chimeneas y preciosos ventanales góticos. Salas que, aún estando vacías, puedes hacerte una idea del lujo con el que debían de estar decoradas.
Nos extasiamos ante la vista de las Galerías del Rey y de la Reina. La Galería del Rey es uno de los ejemplos más interesantes del gótico civil europeo. Y la Galería de la Reina era un claustrillo con un antiguo jardín colgante, que está totalmente restaurado. Te puedes imaginar perfectamente a la Reina paseando por allí.
El Castillo de Olite es un laberinto de pasadizos, pasillos y caminos de ronda que van conectando unas torres con otras. A todas las torres pudimos entrar y subir. En este recorrido nos imaginamos como los carros de heno entraban a la ciudad de Olite a través de la Torre del Portal de Fenero, o cómo los soldados se divertían bebiendo y jugando a los dados y las cartas, mientras hacían guardia, en la Torre de la Atalaya o de la Joyosa Guarda, que quiere decir “alegre guardia”.
Nos sentimos como reyes observando el resto del castillo desde los ventanales góticos de la Torre de los Cuatro Vientos, al igual que ellos contemplaban desde allí las corridas de toros, justas y torneos.
Subimos a la Torre del Aljibe, la de las Tres Coronas y la más importante de todas, la Torre del Homenaje, con casi 40 metros de altura, que son atalayas desde las que disfrutamos de las mejores vistas del entorno y del propio castillo.
Desde la Torre del Homenaje vimos la “nevera” que se encuentra en la zona más sombría del palacio, es una especie de huevo donde se almacenaba la nieve durante todo el año, para que los reyes navarros pudieran disfrutar de helados durante el verano, ¡no se privaban de nada!
Completamos la visita con el Patio de la Pajarera, en el que el Rey mantenía sus pájaros exóticos, y el Patio de la Morera, que alberga una morena que lleva dando moras desde hace más de 300 años y que es un Monumento Natural de Navarra.
Es uno de los castillos más bonitos que se pueden visitar en Europa y, precisamente por eso, lo incluimos en nuestra selección de los 25 que más nos han impresionado y que puedes ver aquí.
25 Castillos de Europa tan bonitos ¡Que tienes que conocerlos ya!
Qué ver en Olite, además del Palacio Real
En Olite, aunque el Palacio Real es la joya de la villa, hay mas patrimonio que no te puedes perder:
La iglesia de Santa María la Real
Se encuentra adosada al Castillo de Olite, y su construcción data del siglo XIII. A lo largo de sus siglos ha visto bautizos, bodas y funerales reales. Su fachada es una obra cumbre de la escultura gótica navarra y se puede ver la influencia de los talleres de Nôtre Dame de París,
Actualmente se encuentra en restauración y hasta octubre se pueden visitar las obras y acercarte a las figuras a través de los andamios. Tienes que reservar la visita a través de la Oficina de Turismo.
El interior de la iglesia también es muy interesante, fíjate en el magnífico retablo renacentista.
La iglesia de San Pedro
Tiene una torre gótica de 54 metros de altura con una forma muy curiosa. Su portada es románica del siglo XII.
La Torre del Chapitel
Fue una de las 20 torres con que contaba el recinto amurallado romano, y era uno de los dos portales de acceso a la ciudad.
En el siglo XIII se le superpuso una obra medieval gótica y se abrió un pasadizo con arcos apuntados que hoy une las Plazas de los Teobaldos y de Carlos III.
Durante la edad media fue la Casa del Mercado o Chapitel que, como en muchos otros sitios, era una casa o torre destinada por el rey para que todos los granos que se introducían en la villa se vendieran con las medidas del rey. También hizo las veces de Ayuntamiento y de Torre del Reloj, en la que se colocó uno de los primeros relojes públicos de España.
Galerías medievales subterráneas
Olite cuenta con 5 galerías subterráneas que se encuentran situadas frente a los portales de acceso a la ciudad y que coinciden con los antiguos puentes que salvaban los fosos de la muralla. Cuando creció la ciudad fuera de sus muros perdieron su función defensiva, por lo que se cegaron los fosos y desaparecieron.
La principal de estas galerías la encontrarás en mitad de la Plaza Carlos III y fue saneada y abierta al público en 1987.
Hoy puedes visitarlas ya que se usan como museo y galería de exposiciones. Son dos galerías paralelas construidas en piedra de sillería y unidas por un muro común. Una bóveda de cañón cubre las galerías que está sostenida por arcos fajones.
Murallas
Olite conserva las murallas romanas más completas y en mejor estado de Navarra. Unas murallas que se ampliarían en la Edad Media.
Casco Antiguo
Paseando por sus calles estrechas encontrarás casonas medievales y palacios renacentistas y barrocos, con grandes escudos de piedra y amplios aleros de madera decorados. Nada mejor que perderte por sus calles y respirar ese aroma medieval.
Bodegas
Olite es conocida como la capital del vino de Navarra y es sede del Consejo Regulador, de la Estación Vitivinícola de Navarra y la Cofradía del Vino. Y forma parte de la Ruta del Vino de Navarra.
Así que puedes aprovechar tu visita para conocer alguna de sus bodegas, como las Bodegas Ochoa, Marco Real, Señorío de Andión, Piedemonte o Vega del Castillo.
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