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5 Pueblos de Madrid con encanto para una escapada rural

Muralla exterior de Buitrago del Lozoya, pueblos de Madrid con encanto

Cuando piensas en una escapada a Madrid, raramente piensas en una escapada rural, pero en Madrid puedes ver mucho más que una gran capital. Existen pueblos de Madrid con mucho encanto, que merecen una visita y, precisamente de algunos de ellos quiero hablarte hoy.

¿Por qué no aprovechar algún día de tu viaje a Madrid, para realizar una visita a lugares de interés cercanos?  O si vives en la capital, ¿por qué no realizar una escapada rural de fin de semana?

Tienes varias excursiones a lugares que se encuentran a menos de una hora de Madrid. Algunas muy típicas, como pueden ser las que te llevan a conocer Aranjuez o Alcalá de Henares. Pero hoy quiero llevarte de visita hasta algunos de los pueblos de Madrid más bonitos. Son pueblos menos conocidos, pero todos con algo especial. Algunos tienen un rico patrimonio, otros una arquitectura rural tradicional bien conservada, otros una historia sorprendente, todos ellos tienen algo que les distingue de los demás. ¿Quieres conocerlos?

Los pueblos de Madrid más bonitos y con más encanto

Buitrago del Lozoya


Cómo llegar a Buitrago del Lozoya

Encontrarás Buitrago del Lozoya a 78 km al norte de Madrid, si vas por la A-1 dirección Burgos. Está situado en el Valle Medio del Lozoya, poco antes de llegar al puerto de Somosierra y, como vas a comprobar es uno de los más sorprendentes de Madrid.

Puedes llegar a Buitrago del Lozoya por medio del autobús interurbano de la línea 191, que sale de Plaza de Castilla, y va parando en varios pueblos hasta llegar a Buitrago. Para no tener que estar pendiente de horarios la mejor opción es llegar en coche.

Hotel recomendado en Buitrago del Lozoya: Hotel La Beltraneja. Un hotel pequeño con encanto, ubicado en un edificio singular construido directamente en la muralla de Buitrago del Lozoya.

Un poco de historia sobre Buitrago del Lozoya

Es un pueblo con una gran historia a sus espaldas, ya que comenzó siendo de dominación romana, para pasar a manos musulmanas, quienes levantaron aquí una fortificación para defenderse.

Posteriormente fue conquistado por Alfonso VI, que le otorgó el título de Villa. En el siglo XIV pasó a ser patrimonio de la todopoderosa familia Mendoza. De los miembros de esta familia, Don Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, fue uno de los que más contribuyó al engrandecimiento de la villa.

Declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, se trata de un recinto amurallado de los mejor conservados de España. Se encuentra encaramado a un promontorio, encima de un meandro del río Lozoya. Por lo que las vistas de este pueblo desde el río son de lo más fotogénicas. Buitrago del Lozoya se encuentra muy alto en el ranking de pueblos de Madrid más bonitos.

Conjunto amurallado de Buitrago del Lozoya, pueblos de Madrid con encanto
Conjunto amurallado de Buitrago del Lozoya

Qué ver en Buitrago del Lozoya

Se accede al casco histórico de Buitrago del Lozoya a través del Puente Viejo o Puente del Arrabal, del siglo XV. Puedes entrar al recinto amurallado a través de la Torre del Reloj y dar un paseo por las murallas, que están divididas en dos recintos: el adarve bajo, que sigue el curso del río y, el adarve alto con sus torreones. En el interior de las murallas hay una pequeña exposición de máquinas de asedio antiguas, titulada “Dos Milenios de Artillería”.

Adarve alto de Buitrago del Lozoya, pueblos de Madrid con encanto
Adarve alto de Buitrago del Lozoya

Una de las mejores vistas del río la tienes en la torre-campanario mudéjar de la iglesia de Santa María del Castillo, a la que se puede subir. No te pierdas tampoco el artesonado del altar mayor de la iglesia, que es toda una joya, y sus dos capillas.

El Castillo de Buitrago sufrió graves daños durante la Guerra de la Independencia, por lo que se encuentra medio en ruinas, aunque se está realizando su reforma para permitir su visita.

En tu recorrido por las calles empedradas del pueblo, el olor de las chimeneas de leña en invierno, te invita a probar la exquisita carne de la sierra de Madrid, que se hornea en sus hornos de leña.

En la planta baja del Ayuntamiento se encuentra el Museo Picasso, en el que se exhiben 75 obras de Picasso que eran propiedad de su peluquero de confianza, Eugenio Arias Sanz, natural de Buitrago de Lozoya.

Cerca de Buitrago del Lozoya encontrarás el embalse de Riosequillo, al que puedes llegar en un agradable paseo.

El primer fin de semana de septiembre suelen organizar una Feria Medieval con mercado, muy interesante. Y en Navidad un Belén Viviente en la Plaza del Castillo, de lo más recomendable.

Nuevo Baztán


Cómo llegar a Nuevo Baztán

Nuevo Baztán se encuentra situado en la cuenca del Henares, a unos 45 km al este de Madrid.

Para llegar hasta Nuevo Baztán sólo hay un autobús interurbano, el de la línea 261 que sale de la Avenida de América (Madrid – Nuevo Baztán – Villar del Olmo). Pero es mucho más recomendable llegar hasta Nuevo Baztán en coche, ya que el autobús hace muchas paradas en su recorrido. La mejor forma de llegar a Nuevo Baztán en coche desde Madrid, es a través de la R-3. Si no dispones de coche te aconsejo alquilar un coche en Madrid con Liligo, ya que te permite comparar entre diferentes compañías y precios.

La sorprendente historia de Nuevo Baztán

El nombre de Nuevo Baztán le viene de su creador: Juan de Goyeneche y Gastón, que era natural del Valle de Baztán, en Navarra.

Goyeneche fue un político admirador de Colbert, ministro de finanzas de Luis XIV, que fue el responsable del despegue industrial de Francia. Goyeneche como seguidor de Colbert intentó hacer lo mismo que él, en España, a la llegada de los Borbones en el siglo XVIII. Por eso adquirió grandes extensiones de terreno en esta zona, donde construyó su residencia, además de un gran complejo industrial que fue el más avanzado de su tiempo, y un núcleo de población en el que alojar a los obreros del mismo, muchos de ellos de origen navarro.

Goyeneche encargó el diseño de este pueblo que llamó Nuevo Baztán, en honor a su valle natal, al famoso arquitecto José Benito Churriguera. El estilo de construcción de Churriguera era el barroco, pero creó una variante del mismo, conocida como “Churrigueresco” que era un estilo gótico más cargado y decorado. En Nuevo Baztán no utilizó el Churrigueresco, sino que a instancias de Goyeneche, usó un estilo más austero y sencillo.

A la muerte de Goyeneche Nuevo Baztán fue abandonado y fue cambiando de manos hasta 1985, que lo adquirió en subasta el Grupo Banesto, quien lo cedió 4 años más tarde a la Comunidad de Madrid.

Ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural por conservar un casco histórico de estilo barroco. Como ves es uno de los pueblos de Madrid más curiosos por su historia sorprendente.

Qué ver en Nuevo Baztán

Lo que más te llamará la atención al llegar a Nuevo Baztán será la impresionante fachada del Palacio de Goyeneche, con su iglesia adosada. La iglesia de San Francisco Javier, como no podía ser de otra forma, fue consagrada a uno de los patrones de Navarra. En su interior destaca el Retablo Mayor, obra de Churriguera.

Iglesia y Palacio de Goyeneche en Nuevo Baztán, pueblos de Madrid con encanto
Iglesia y Palacio de Goyeneche en Nuevo Baztán

No te pierdas la visita guiada al palacio, que está en proceso de restauración. En la antigua bodega del mismo se encuentra el Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, en el que podrás conocer más a fondo la historia de Goyeneche y su ambicioso proyecto industrial.

Lo mejor que puedes hacer en Nuevo Baztán es recorrer sus calles, dispuestas según un trazado en cuadrícula, en busca de sus plazas, como la Plaza de la Iglesia, en la que se encuentra el Palacio, la Iglesia y la Fuente de los Tritones, la única fuente realizada por Churriguera.

La Plaza del Mercado se encuentra al lado de la Plaza de la Iglesia y fue una plaza con soportales, que han desaparecido. Aquí estaba situada la primera fábrica de Nuevo Baztán, que fue una fábrica de tejidos o paños.

Otra de las plazas importantes de Nuevo Baztán fue la Plaza de Fiestas que, aunque actualmente presenta un estado de abandono total, todavía se vislumbra el esplendor que tuvo en su día y que está comunicada con el resto de plazas o calles por medio de arcos ornamentados.

Otras plazas cercanas son la Plaza de la Forja, que es donde estaban las fraguas o la Plaza de la Cebada, en la que se encontraban las casas de los agricultores y ganaderos del pueblo.

Busca el Olmo de Nuevo Baztán, el único árbol superviviente del azote de la grafiosis, que aniquiló al resto de olmos que mandó plantar Churriguera, en la travesía principal de Nuevo Baztán. Es un árbol incluido en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid, por tener más de 300 años.

Tras la visita puedes acercarte a alguno de los restaurantes de Nuevo Baztán en los que disfrutarás de una cocina típicamente castellana, en la que destaca el cordero asado.

Desde Nuevo Baztán puedes realizar una ruta de senderismo, la conocida como Senda de Valmores, que es un recorrido circular de 7 km sin dificultad, en la que descubrirás las características de este territorio de páramos, en esta zona denominada la Alcarria Madrileña.

Patones de Arriba


Cómo llegar a Patones de Arriba

Patones de Arriba se encuentra al norte de la Comunidad de Madrid, a 68 km de la capital y casi lindando con la Provincia de Guadalajara.

Si quieres llegar en autobús, tienes dos opciones, la línea 197, en la que tienes que hacer un cambio de autobús en Torrelaguna o, la línea 197A (Madrid – Uceda), que va directo pero cuenta con un horario más limitado. Ambas líneas son de la compañía ALSA, que sale del intercambiador de Plaza de Castilla.

Como en los casos anteriores, para llegar a Patones de Arriba te recomendamos ir en coche, ya que en autobús tardarás en llegar el doble de tiempo que en coche.

En coche tendrás que ir por la A-1, dirección Burgos, y tomar la salida en el kilómetro 50, en dirección a Torrelaguna. Tendrás que aparcar el coche en el parking situado en Patones de Abajo, que es un pueblo de reciente creación, ya que en Patones de Arriba está prohibido el aparcamiento, excepto para vecinos. Desde Patones de Abajo llegarás a Patones de Arriba caminando, durante unos 800 metros, por la Senda Interpretativa del Barranco.

Qué ver en Patones de Arriba

Esta localidad fue declarada Conjunto Histórico en 1999 y hoy atrae a multitud de visitantes, que quieren disfrutar de una estancia tranquila, fuera del ajetreo de la gran ciudad.

Patones de Arriba destaca entre los pueblos de Madrid, porque se trata de un pueblo pintoresco. Del estilo a cómo eran los pueblos antes de que el desarrollo industrial y urbanístico llegara a casi todos los rincones de nuestra geografía y, de esos que te los recorres arriba y abajo en dos paseos.

Lo que más llama la atención al recorrer sus calles son sus casas antiguas, del estilo de la llamada arquitectura negra. Este tipo de construcción, que es muy habitual en la cercana Provincia de Guadalajara, se caracteriza porque la pizarra oscura, tan común en la zona, es la principal materia prima usada para levantar las paredes y tapiales.

Arquitectura tradicional de Patones de Arriba, pueblos de Madrid con encanto
Arquitectura tradicional de Patones de Arriba

Si tienes curiosidad por aprender más sobre esta forma de construcción, seguro que te interesará visitar el Ecomuseo de la Pizarra.

El elemento patrimonial más destacado de Patones de Arriba es la Iglesia de San José. Se trata de una antigua ermita cuyo origen se remonta al siglo XVII y, que hoy hace las funciones de oficina de turismo. Merece la pena visitar su antigua capilla y subir a lo alto de la torre, desde donde se tienen unas vistas magníficas de la localidad y su entorno.

Iglesia de San José en Patones de Arriba, pueblos de Madrid con encanto
Iglesia de San José en Patones de Arriba

En estas dependencias te informarán de cuáles son los dos itinerarios recomendados para conocer Patones. Sin lugar a dudas, te aconsejarán que des también una vuelta por la zona, donde se conservan los restos de las antiguas cochineras y de las eras. Y que le prestes atención al antiguo lavadero, lo que te servirá para poder hacerte una idea de su rico patrimonio etnográfico.

Patones de Arriba, pueblos de Madrid con encanto
Patones de Arriba

El principal atractivo cultural del entorno de Patones de Arriba, pero que de momento no es visitable debido a los estudios científicos que se están llevando a cabo, es la Cueva del Reguerillo. Es la cavidad más importante de la Comunidad de Madrid y fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1944, debido al valor de los grabados rupestres que los hombres prehistóricos plasmaron en sus paredes.

Como alternativa y, en tanto se abre al público, podrás visitar el Museo Aula Geológica, situado en la vecina localidad de Patones de Abajo. Además de varias reproducciones de la cueva, podrás ver una completa colección de fósiles, minerales y rocas del entorno de Patones.

Seguro que durante tu visita oirás hablar en algún momento del Rey de los Patones y su reino. Se trata de una leyenda local que habla de un rey que desde tiempos inmemoriales ejercía su poder sobre los habitantes de la zona. En realidad, se trataba de un vecino distinguido entre los demás, que ejercía algunas funciones de gobierno y, cuyo cargo se acabó convirtiendo en hereditario con el paso del tiempo. Ya en tiempos modernos, esta figura desapareció y se transformó en la de alcalde.

Una vez que hayas recorrido el pueblo no olvides disfrutar de su gastronomía, un lugar que te recomiendo es el restaurante El Lavadero de Patones, en el que te aconsejo probar sus patatas revolconas y el entrecot de lomo alto de ternera, desde su terraza climatizada con las mejores vistas de Patones.

Patones de Arriba se beneficia considerablemente del hecho de contar con un entorno natural razonablemente bien conservado y paisajísticamente agradable, en el que una vegetación a base de monte bajo cubre las agrestes lomas que circundan el entorno de la localidad.

Esto tiene como consecuencia que la posibilidad de disfrutar de la naturaleza recorriendo su entorno, ya sea andando o en bicicleta, sea uno de los atractivos añadidos que ofrece este pequeño pueblo tan especial. Por si estas actividades se te quedasen cortas y quieres optar por deportes de aventura, también existe la posibilidad de practicar la escalada y la espeleología. En cuanto a actividades de espeleología, te recomiendo la de Cueva Aire, puedes echar un vistazo aquí para ver todos los detalles:

Espeleología en Cueva Aire, Patones de Arriba

Talamanca de Jarama


Cómo llegar a Talamanca de Jarama

También Talamanca de Jarama se encuentra situado al noreste de la Comunidad de Madrid, a 50 km de la capital, en una zona que concentra algunos de los pueblos de Madrid más bonitos e interesantes.

Se encuentra a 20 minutos de Patones de Arriba, por lo que es una buena idea visitar estos dos pueblos de Madrid en el mismo día.

Si quieres llegar en autobús, tendrás que utilizar el mismo autobús de la línea 197 (Madrid – Torrelaguna – Uceda), que sale de la Plaza de Castilla y, que te lleva también a Patones de Arriba.

En coche tendrás que ir por la A-1, dirección Burgos y tomar la salida 23, dirección Algete. Desde allí tienes que continuar por la M-111 y después por la M-103 hasta llegar a Talamanca de Jarama.

Unos apuntes sobre la historia de Talamanca de Jarama

La existencia de Talamanca de Jarama se remonta a la Edad del Bronce y, desde entonces hasta hoy ha pasado por épocas de prosperidad y decadencia, llegando a ser la localidad que es hoy.

Fue un asentamiento estable durante la época de la dominación romana y, paso obligado sobre el Jarama gracias al puente que ellos construyeron.

En época visigoda fue una ciudad importante, conservándose aún los restos de una antigua necrópolis.

Durante la dominación musulmana fue uno de los núcleos militares y urbanos de frontera más importantes, siendo éste el origen de los restos amurallados que aún se conservan.

Cuando posteriormente pasó a la Corona de Castilla en el siglo XIII, vivió su momento de mayor apogeo al depender del Arzobispado de Toledo. Y aunque con Carlos I llegó a ser una de las capitales del imperio, fue a partir del siglo XVI cuando Talamanca de Jarama llega a perder importancia y peso en la historia de España y empezó a despoblarse.

Su decadencia llegó a tal extremo a comienzos del XVIII, que el duque de Béjar, en un esfuerzo por repoblarla, llegó a plantearse imitar a Juan de Goyeneche y Gastón. Y, al igual que en Nuevo Baztán, creó aquí una compañía de comercio a la que llamaría Nueva Navarra.

Qué ver en Talamanca de Jarama

Como muestra de esta abultada historia, Talamanca de Jarama cuenta con cuatro elementos arquitectónicos que han recibido la declaración de Bien de Interés Cultural en diferentes momentos: el puente romano, la muralla, la iglesia de San Juan Bautista y la Cartuja.

El puente era un elemento fundamental durante la dominación romana, pues era parte de la vía que unía Complutum con Nova Augusta y permitía salvar el cauce del río Jarama. Su origen se remonta a los siglos I o II y, ha sido objeto de diferentes transformaciones durante la Edad Media y el Renacimiento. Seguramente te llamará la atención que el río ya no pasa por él, pero la naturaleza desvió su curso encajándolo unos metros más allá.

Como ya te hemos comentado, la muralla tuvo su origen en su privilegiada posición defensiva durante la época de la dominación musulmana. De ella se conservan las puertas sur o Tostonera y la puerta principal situada al este. También se encuentran dispersos varios torreones y algunos lienzos aislados de la muralla que todavía se mantienen en pie.

La iglesia de San Juan Bautista es, en su mayoría, una construcción relativamente reciente puesto que data del siglo XVI, pero que todavía conserva un bello ábside románico del siglo XIII, que para muchos es el ejemplo más meridional de este estilo arquitectónico tan característico del norte de España.

La Cartuja de los monjes del monasterio de El Paular, es un edificio de considerables dimensiones levantado en el siglo XVII a base de mampostería de cantos rodados en cajas de ladrillos. Aunque no sea parte integrante de la misma, pero sí ligada a ella, encontrarás también la bodega del Arrabal, excavada en una ladera y cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII.

Entrada a la Cartuja de Talamanca de Jarama, pueblos de Madrid con encanto
Entrada a la Cartuja de Talamanca de Jarama

Mientras paseas por las calles de Talamanca de Jarama, podrás contemplar también sus casas típicas con entramados de madera, que sirven de armazón para levantar los muros o tapiales de adobe de las paredes.

Puedes continuar disfrutando de Talamanca mientras ves la Iglesia de los Milagros, o Moravito, como también se le conoce. De ella destaca su estupendo ábside del siglo XIII, que mezcla magistralmente los estilos románico y mudéjar.

Ábside de los Milagros de Talamanca de Jarama, pueblos de Madrid con encanto
Ábside de los Milagros de Talamanca de Jarama

No te pierdas tampoco el Ayuntamiento, ubicado en lo que fueron las antiguas caballerizas construidas por el duque de Osuna en el siglo XVIII, ni la ermita de la Soledad, de estilo barroco y levantada en el siglo XVII.

Cadalso de los Vidrios


Cómo llegar a Cadalso de los Vidrios

Para llegar al último de los pueblos de Madrid, de los que te quiero hablar hoy, tendrás que desplazarte 90 km desde Madrid. Tienes que ir hasta el extremo más occidental de la Comunidad, para llegar hasta Cadalso de los Vidrios, una localidad que se asienta sobre un alto en las estribaciones de la Sierra de Gredos.

Puedes llegar en autobús a través de la línea 545 (Madrid – Cenicientos – Sotillo de la Adrada) de autobuses interurbanos de la Comunidad de Madrid, que sale de Príncipe Pío.

Para llegar en coche, tendrás que salir de Madrid por la M-40 hasta la altura de Montepríncipe, donde tendrás que tomar la M-501 hasta llegar a Cadalso de los Vidrios.

Hotel recomendado en Cadalso de los Vidrios: Los Níscalos. Un hotel rural muy acogedor en el centro del pueblo, en el que destaca la amabilidad del personal.

Un poco de historia sobre Cadalso de los Vidrios

De su ubicación sobre una loma o “cadalso” le viene parte de su nombre. El resto se lo debe a la industria vidriera que tuvo singular importancia en la localidad desde el siglo XV hasta ya entrado el siglo pasado.

Al ser un punto defensivo destacado que permitía vigilar cómodamente los alrededores, Cadalso de los Vidrios fue poblado en la época de los celtíberos, pasando posteriormente a manos romanas, musulmanas, y finalmente cristianas a partir de 1082, año en que la Reconquista llegó hasta aquí.

Sin lugar a dudas, su momento de mayor esplendor llegó en el siglo XV. Fue entonces cuando se instaló aquí una próspera industria vidriera que manufacturaba elementos de alta calidad, muy apreciados tanto en España como en el resto de Europa. Tanto es así, que llegaban al nivel de los de La Granja o Murano y, una gran parte de la cristalería de la Real Botica del Monasterio de El Escorial se mandó fabricar en Cadalso de los Vidrios.

Otro de los hechos cruciales en la historia de Cadalso de los Vidrios, fue que el Condestable Álvaro de Luna, favorito del Rey Juan II, tomara esta villa como una de sus residencias y edificase aquí el Palacio de Villena, que sin duda es hoy día el elemento arquitectónico más destacado de la localidad.

Qué ver en Cadalso de los Vidrios

Así pues, cuando vengas de visita a este bonito pueblo, comienza tu visita por el maravilloso Palacio de Villena, también conocido como Palacio de Álvaro de Luna, que fue erigido en el siglo XV para servir de lugar de recreo y descanso. Es de estilo renacentista, construido con sillería y cuenta con doble fachada: la sur, que tiene una arquería de medio punto y; la norte, que está almenada.

Palacio de Villena en Cadalso de los Vidrios, pueblos de Madrid con encanto
Palacio de Villena en Cadalso de los Vidrios

En el siglo XVI se le dotó de unos jardines, que en la actualidad han sido declarados Bien de Interés Cultural y, cuenta también con un estanque de piedra muy del estilo del que hay en El Escorial.

Es una pena, pero el Palacio de Villena no es visitable por dentro. Tan sólo puedes ver los jardines y el estanque de piedra.

Frente al Palacio de Villena podrás ver la Fuente de los Álamos, un antiguo pozo de origen musulmán finamente decorado en piedra.

El patrimonio de Cadalso de los Vidrios no acaba aquí. Puedes continuar tu visita con la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un edificio que presenta una mezcla de estilos, desde el gótico hasta el renacentista. Se comenzó a levantar en 1498 utilizando como material de construcción las piedras de la muralla árabe que protegía la villa.

Continua tu visita dirigiéndote a la Casa de los Salvajes, una casa medieval en la que destaca un escudo heráldico labrado en piedra que representa a dos hombres peludos armados con porras.

Puedes finalizar visitando las dos necrópolis excavadas en el granito que conserva la localidad: la visigótica, que está a las afueras del pueblo y, la de época musulmana, conocida como el Cementerio Árabe, que incluye también los restos de una iglesia de origen románico-mudéjar.

En Cadalso de los Vidrios tienen un dicho: “Si vienes a Cadalso y no pruebas el vino… ¿A qué has venido?” Así que una de las actividades que no te puedes perder es la visita a la bodega Cristo del Humilladero. Se trata de una visita guiada para conocer las instalaciones de la bodega y la degustación de dos de sus vinos.

Cadalso de los Vidrios no sólo tiene un rico patrimonio histórico-artístico. Si quieres disfrutar de la naturaleza has llegado al lugar adecuado, puesto que cuenta con un entorno natural muy bien conservado en el que hay multitud de rutas para hacer senderismo o cicloturismo.

El pueblo forma parte de un entorno declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), en el que el paisaje de montaña está cubierto por rebollares, pinares y monte bajo, dando cobijo a una avifauna entre la que se encuentran diversas especies protegidas.

Si conoces alguno más de los pueblos de Madrid que deban ser incluidos en esta lista, no dudes en dejar un comentario y compartirlo.

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Algunas de las fotografías han sido cedidas por Shutterstock.

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