Saltar al contenido

En busca de las Raíces de Castilla en Poza de la Sal, Oña y Frías

Claustro del Monasterio de San Salvador de Oña

¿Nunca te ha pasado que has ido muchas veces a un sitio, y crees que lo conoces muy bien, hasta que alguien te muestra su singularidad y lo ves de forma diferente? Pues eso es lo que nos ha pasado este fin de semana al recorrer la Ruta Raíces de Castilla.

Como miembros de la Asociación Castilla y León Travel Bloggers, fuimos invitados por la Mancomunidad Raíces de Castilla, en la que se encuentran asociados los pueblos de Poza de Sal, Oña y Frías, en Burgos (Castilla y León), y realizamos esta histórica ruta que nos permitió descubrir aspectos de estos pueblos que desconocíamos.

¿Por qué la ruta se denomina Raíces de Castilla?

Los pueblos de Poza de la Sal, Oña y Frías que forman la ruta Raíces de Castilla, se encuentran al norte de Burgos, enclavados entre la comarca de Las Merindades y La Bureba, en un territorio que se sumerge en la historia más remota de Castilla. Cada uno de los pueblos tiene su importancia por diferentes razones, pero todos tienen en común una gran riqueza cultural, monumental y natural.

La Ruta Raíces de Castilla, que ahora podemos recorrer turísticamente, ya existía como tal en el medievo, pero en esa época constituía un medio de comunicación que enlazaba las tres villas, que se encuentran relativamente cerca.

Durante la ruta conocimos el legado medieval que ha permanecido en las tres villas y que podemos disfrutar actualmente: castillos, murallas, monasterios, salinas, iglesias, calzadas romanas, arquitectura tradicional… Todo ello de una gran riqueza cultural, con detalles únicos en el mundo, que desconocíamos, y que en otro país atraería a miles de visitantes.

Puedes comenzar la Ruta Raíces de Castilla por cualquiera de los tres pueblos, pero si quieres recorrerla tal como hicimos nosotros, este es el itinerario.

Poza de la Sal

Comenzamos la Ruta Raíces de Castilla en la Plaza Nueva de Poza de la Sal. En el centro de la plaza encontrarás el típico templete castellano, alrededor del cual estaban montando el mercado que se celebra el segundo sábado de cada mes. Poza de la Sal tiene el privilegio de celebrar un mercado desde que Enrique II se lo concediera en 1371.

Esta plaza, al estar situada en una zona alta, resulta ser un mirador privilegiado de La Bureba. Desde aquí puedes divisar la gran llanura que se encuentra encajonada entre los Montes Obarenes, las parameras de Altotero, los Montes de Oca, la Sierra de la Demanda y el Alto de la Brújula.

Desde la Plaza Nueva accedimos al casco histórico atravesando la muralla por el Arco de la Concepción o Puerta del Conjuradero, si alzas la mirada verás un balcón corrido sobre el arco de medio punto, desde allí los sacerdotes conjuraban los nublados que amenazaban las cosechas y la producción salinera.

Atravesar este arco es retroceder en el tiempo, a través de él entramos en el recinto interior de la muralla, en el que se encuentra el casco antiguo de Poza de la Sal.

Plaza Vieja de Poza de la Sal
Plaza Vieja de Poza de la Sal

Si hay un personaje que ha dado fama a Poza de la Sal, ese es el ilustre naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, que nació en Poza de la Sal un 14 de marzo de 1928 y cuyo futuro devenir quedó marcado por lo que vivió durante su infancia en Poza de la Sal y su entorno, en contacto permanente con la naturaleza.

Por este motivo, el primer sitio que fuimos a visitar fue el Espacio Medioambiental dedicado a la figura de Félix Rodríguez de la Fuente, que además hace también las veces de Oficina de Turismo. Se encuentra en la Plaza de la Villa, junto al Ayuntamiento. Aquí podrás descubrir aspectos de su vida que seguramente desconocías, ya que se centra especialmente en su infancia, desde la perspectiva de sus mejores amigos. Te sorprenderán sus andanzas y aventuras por estas tierras en las que la naturaleza convivía estrechamente con el hombre.

Espacio Medioambiental dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente
Espacio Medioambiental dedicado a Félix Rodríguez de la Fuente

Una vez visitado el Espacio Medioambiental recorrimos las calles del centro histórico de Poza de la Sal, unas calles estrechas cuyo trazado refleja su carácter medieval y que se encuentran en el interior de una muralla cuya construcción comenzó en el siglo XII.

A lo largo de la Edad Media y, debido a su importancia económica, Poza de la Sal fue una villa que atrajo a una importante comunidad judía, cuya aljama tuvo una gran importancia social y económica, algo que se intuye por la cantidad de impuestos que debían de pagar.

Las calles de Poza de la Sal están totalmente adaptadas al terreno en el que están emplazadas, al encontrarse la villa en una ladera, todas las calles se encuentran en pendiente. La mayor parte de las casas se encuentran construidas encima de la roca, sin cimentación alguna y apoyadas unas en otras, con su característico entramado de madera. Y al tener como límite a la muralla, el espacio se aprovechó milimétricamente, por eso las calles son estrechas, las casas están apiñadas y para poder ganar luz y espacio se levantaron casas de hasta cuatro alturas. Por esta singularidad y buen estado de conservación el casco antiguo de Poza de la Sal fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982.

Lo mejor que puedes hacer aquí es callejear sin rumbo, imaginando como Félix las atravesaría a todo correr para llegar hasta la Cueva de la Verana, su lugar secreto de reunión con sus amigos de “la cuadrilla de Dios te libre“, con los que compartió innumerables jornadas de aventuras durante su infancia libre y prehistórica, como a él le gustaba definirla. En nuestro recorrido conocimos cuál era la casa natal de Félix Rodríguez de la Fuente.

Nuestro siguiente punto fue el Centro de Interpretación de las Reales Salinas. Ya te habrás imaginado de dónde viene el nombre de Poza de la Sal. La explotación de las salinas en Poza se remonta a la época de los romanos y fue uno de los principales centros productores de sal de la península La época de esplendor de Poza de la Sal se debe a sus salinas, y su valor estratégico fue lo que justificó la construcción de la muralla para su defensa en la Edad Media.

El Centro de Interpretación se encuentra en lo que fue la Casa de Administración de las Reales Salinas, que fue construida en el siglo XVIII y desde la que se controló la producción de sal hasta 1868. En este Centro de Interpretación nos explicaron todo lo referente a la explotación de las salinas, el por qué de la existencia de sal en este territorio, conocimos un fenómeno único en el mundo como es el diapirismo, que es lo que ha permitido que aquí brote la sal. El cráter diapírico de Poza de la Sal es como el cráter de un volcán, sólo que aquí en lugar de salir lava lo que ha salido ha sido la sal acumulada de un antiguo mar. ¿A qué no sabías de la existencia de este fenómeno? Pues es tan singular que sólo existe en tres lugares en el mundo, en la India, en Estados Unidos y en Poza de la Sal.

Diapiro de Poza de la Sal
Diapiro de Poza de la Sal

Nos contaron cómo la sal se cultiva, y el trabajo tan duro que es. Mediante una maqueta pudimos comprender como era el proceso de extracción de la sal, y conocimos la forma de vida de los últimos salineros.

Una vez conocido todo lo referente a las salinas, salimos a verlo en el terreno, ya que cerca del Centro de Interpretación hay una ruta didáctica de cinco kilómetros por el Salero, y se ha recreado la forma de explotación de las salinas para que te hagas una idea de cómo se hacía. Incluso hay una poza en la que te puedes sumergir, y debido a su gran salinidad es como si estuvieses en el Mar Muerto.

Salinas de Poza de la Sal
Salinas de Poza de la Sal

Aunque a nosotros ya no nos dio tiempo por lo apretado de nuestra agenda, otra de las cosas que puedes hacer en Poza de la Sal es ir a conocer el Castillo de los Rojas, que se encuentra en lo alto de la colina en cuya ladera se encuentra el pueblo. Merece mucho la pena acercarse hasta allí, y un poco más adelante puedes disfrutar de las vistas del diapiro de Poza de la Sal en todo su esplendor.

Castillo de los Rojas de Poza de la Sal
Castillo de los Rojas de Poza de la Sal

Oña

Una vez concluida la visita a Poza de la Sal nos encaminamos a la siguiente etapa de la ruta, el pueblo de Oña que dista 13 km de Poza. Si en Poza de la Sal conocimos la riqueza que la sal le proporcionó al pueblo, en Oña vimos el poder y riqueza de la Iglesia, a través de su monasterio.

Subida a la iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña
Subida a la iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña

Comenzamos la visita a Oña en la iglesia del Monasterio de San Salvador, una iglesia que ya comienza a sorprendernos nada más entrar por su tamaño, pues no esperas encontrar semejante iglesia en un pueblo, y es la mayor sorpresa del patrimonio cultural que encontrarás en la provincia de Burgos. Pero nos sorprende porque hemos perdido la perspectiva, ya que durante siglos fue la iglesia de uno de los monasterios más importantes de Castilla.

Portada de la Iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña
Portada de la Iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña

San Salvador de Oña fue fundado en el año 1011 por el Conde Don Sancho de Castilla y su esposa Doña Urraca, pensado para su hija Tigridia, del mismo modo que ya habían hecho otros condes castellanos, como Fernán González, y para que sirviera también de panteón de la familia.

Para su construcción no escatimaron gastos, así que ahora todo lo que podemos ver allí es un museo de obras de arte de varios estilos. Lo fundaron como un monasterio dúplice (mixto), y llegó a tener grandes posesiones en La Rioja y Castilla, incluyendo la Merindad de Trasmiera, en la actual Cantabria. Llegaron a estar bajo su jurisdicción más de 300 iglesias y 200 villas. Para que nos hiciéramos una idea de su poder, nos explicaron que el actual monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria), uno de los cinco lugares santos de la cristiandad, estaba bajo su jurisdicción.

Gracias a la Oficina de Turismo de Oña pudimos realizar una visita guiada en la que descubrimos sus mejores y más valiosas joyas. Una puerta gótico-mudéjar que es un excelente exponente de este estilo, un mural pintado al fresco de pintura gótica de principios del siglo XIV, con su policromía original, en el que se narra la vida de Santa María Egipcíaca, la talla románica del Cristo de Santa Tigridia, del siglo XII, un órgano barroco con más de 1.100 tubos, y la mayor joya de todas, la Capilla Mayor.

Fresco de Santa Maria Egipcíaca
Fresco de Santa Maria Egipcíaca

En su Capilla Mayor tienes que mirar hacia todos los lados para descubrir su grandiosidad, hacia arriba para descubrir su bóveda estrellada de ocho puntas de 400 metros cuadrados y estilo gótico, una de las más grandes del mundo. Fue ideada por Juan de Colonia, el creador de las “agujas” de la Catedral de Burgos. Mira hacia los lados, para descubrir la impresionante sillería gótica de nogal con 84 sitiales, labrada por los propios monjes, con una filigrana que parece más bien un bordado.

Y mira al frente para contemplar los Panteones Real y Condal una obra gótico-mudéjar, única en Europa, ya que están tallados en nogal y boj. Se trata un panteón tan exclusivo y extraordinario como lo fue el Conde Don Sancho García, fundador del monasterio.

Sillería y Panteón Real de la Iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña

Sillería y Panteón Real de la Iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña

Estamos, además, en el escenario en el que cada agosto se representa “El Cronicón“, una representación teatral de carácter histórico, declarada de interés turístico, que llevan a cabo más de 100 vecinos de Oña. En esta representación se narra la historia de la fundación del Monasterio y del nacimiento del Reino de Castilla.

Pero las sorpresas no se quedan en la iglesia, al pasar a la Sacristía nos espera otra joya. Aquí se encuentran cinco fragmentos de la aljuba del conde fundador del Monasterio, su mortaja funeraria, una pieza de tela hispano-musulmana de principios del siglo XI. Es un hecho excepcional, ya que se conservan poquísimos restos de tejidos de la Edad Media que hayan llegado hasta nuestros días. En esta aljuba podemos ver la técnica con la que se realizó, con hilos de seda e hilos entorchados en oro sobre una tela de lino.

Fragmento de aljuba o mortaja funeraria
Fragmento de aljuba o mortaja funeraria

La decoración de la tela es de lo más variado y típica de los omeya: figuras geométricas como estrellas, círculos concéntricos, temas vegetales, animales como el ave fénix, leones, águilas, gacelas y en uno de los fragmentos se puede ver claramente a Abderramán III y encima de él se encuentran, en caracteres cúficos, los primeros versículos del Corán.

Junto a la sacristía encontramos la Sala Capitular en la que se encuentran los restos del antiguo claustro románico del siglo XII, y una arquería románica, única en España que todavía conserva su policromía, y que parece ser que decoraba el refectorio del Monasterio.

Si no teníamos poco con lo que ya habíamos visto, todavía nos quedaba disfrutar del magnífico claustro gótico flamígero, obra de Simón de Colonia, una joya por si misma.

Claustro del Monasterio de San Salvador de Oña
Claustro del Monasterio de San Salvador de Oña

La primera escuela para sordomudos tuvo lugar en las dependencias de este antiguo monasterio, en el siglo XVI, impulsada por el benedictino Fray Ponce de León, que se encuentra enterrado en la iglesia del monasterio.

Con la visita a la iglesia del Monasterio de San Salvador se nos hizo hora de comer, así que nos encaminamos al Restaurante Blanco y Negro, que tuvo la amabilidad de prepararnos una comida de chuparse los dedos. El restaurante Blanco y Negro es otra de las sorpresas que puedes encontrar en Burgos, ya que no te esperas encontrar comida senegalesa en pleno corazón de Castilla.

Es un restaurante pequeño y coqueto, cuyo cocinero senegalés, Arona Gassama, elabora una cocina fusión de lo castellano y lo africano. Dimos buena cuenta de los platos que nos sirvieron: de primero una fresca ensalada de mango con brotes frescos y queso azul, o unos riquísimos nems o rollitos de papel de arroz, rellenos de carne picada de pollo y verduras. De segundo pudimos elegir entre corvina braseada, carrilleras de ternera, una receta senegalesa de pollo denominada yassa poulet, y como opción vegetariana unos calabacines rellenos de caviar de berenjena. Los postres merecen un capítulo aparte, pudimos elegir entre un sorprendente thiacry, cereal de mijo con yogur natural, fresas y mousse de hibisco o un fondant de chocolate caliente para adictos al chocolate.

Menú del Restaurante Blanco y Negro
Menú del Restaurante Blanco y Negro

Después de esta riquísima comida fuimos a conocer el llamado “Jardín secreto” del Monasterio de San Salvador, en el que se llevó a cabo un proyecto artístico con la incorporación de diferentes obras de arte, salpicadas aquí y allá, en lo que fue el jardín del Monasterio. Disfrutamos del Paseo de los Tilos y el canal de agua conocido como “La Ría“, lugares por donde paseaban los monjes, y conocimos el estanque donde los benedictinos criaban truchas y anguilas, hace más de quinientos años.

Canal del jardín secreto denominado La Ría
Canal del jardín secreto denominado La Ría

Nosotros teníamos que seguir rumbo, pero si tu vas a visitar Oña reserva tiempo para conocer el resto del patrimonio de la villa. En la Plaza del Ayuntamiento podrás ver la Iglesia de San Juan Bautista, levantada entre los siglos XII a XVI, con una extraordinaria portada gótica.

Portada de la Iglesia de San Juan Bautista de Oña
Portada de la Iglesia de San Juan Bautista de Oña

Junto a la iglesia se encuentra la Torre de San Juan, en la que se aloja el Museo de la Resina, una actividad que tuvo gran relevancia económica en Oña. Merece la pena subir aunque sólo sea para disfrutar de las vistas de Oña desde la última planta.

Recorriendo las calles de Oña podrás descubrir la arquitectura típica de la zona, el antiguo barrio de la judería, en la actual calle Barruso, y elementos ya en desuso como el antiguo lavadero. Y, por último, no olvides visitar la Casa del Parque Natural Montes Obarenes – San Zadornil para descubrir toda la riqueza natural que tiene esta zona.

Frías

Tras la visita a Oña nos encaminamos a conocer Frías y antes de adentrarnos en su casco histórico nos detuvimos en uno de sus barrios, el de Tobera. Junto a él se encuentra una de las estampas más bellas que puedes encontrar en Burgos, la que forman el bonito puente medieval, la ermita románica de Nuestra Señora de la Hoz y a sus pies la pequeña ermita del Cristo de los Remedios.

Ermitas de Nuestra Señora de la Hoz y del Cristo de los Remedios junto a Tobera
Ermitas de Nuestra Señora de la Hoz y del Cristo de los Remedios junto a Tobera

Tobera está dividida en dos por el río Molinar que va bajando constantemente a través del pueblo en una sucesión de cascadas que pudimos disfrutar caminando por el sendero habilitado con ese fin.

Cascada de Tobera
Cascada de Tobera
Idílico rincón de Tobera
Idílico rincón de Tobera

Después del paseo junto al río nos acercamos a Frías, ya al llegar sorprende su silueta. Aquí en Frías muchas cosas no son lo que parecen, aunque ves un precioso pueblo medieval incluido en la asociación de “Pueblos más bonitos de España” y recientemente en la lista de “Pueblos más bonitos del mundo“, en realidad no es un pueblo es una ciudad, concretamente Frías es la ciudad más pequeña de España y esto es así desde 1435. Sus calles empinadas nos fueron mostrando como las casas se han ido adaptando al terreno en el que están construidas, así que casas que parecían de dos alturas, en realidad por el otro lado tenían cuatro o más. Además una curiosidad de las casas de Frías es que por debajo de ellas existía un camino de ronda que permitía recorrer todo el pueblo, aunque actualmente los propietarios han cerrado el acceso a sus casas.

Calle de Frías
Calle de Frías

Si piensas que el txacoli es un vino blanco de origen vasco, aquí aprenderás que aquí siempre se ha producido chacolí (sólo cambia la forma de escribirlo), y lo hacían en bodegas excavadas debajo de las casas de Frías. La producción fue tan importante que Frías llegó a ser comparada con un barco que navegaba en chacolí.

Nuestro paseo por el pueblo nos llevó hasta la Iglesia de San Vicente Mártir y de aquí al Castillo de los Velasco, un extraordinario castillo roquero, en sus dos variantes, ya que por una parte se encuentra construido encima de una roca de toba calcárea y también por los conciertos de rock que se organizan periódicamente en su interior. Según nos contaron, ya están preparando un festival que se llevará a cabo los días 1, 2 y 3 de julio de 2016 para rendir homenaje al 40 aniversario del concierto de despedida del grupo norteamericano The Band (1976), concierto que dio origen a la mítica película de Martin Scorsese, El Último Vals (estrenada en 1978). Y como se cumple el 75 aniversario del nacimiento de Bob Dylan también se le rendirá un homenaje. Pretenden que Frías durante esos tres días sea como el viejo Woodstock.

Patio de armas del Castillo de los Velasco de Frías
Patio de armas del Castillo de los Velasco de Frías

En el Castillo disfrutamos de la información que nos proporcionaron desde la oficina de turismo acerca de la historia del castillo, un castillo que aunque no vivió ninguna batalla en su interior, si que presenció importantes batallas en sus alrededores y también vivió un asedio. Subimos a la Torre del Homenaje y nos quedamos sin aliento ante las estupendas vistas que se tienen desde allí.

Vistas desde la Torre del Homenaje del Castillo de Frías
Vistas desde la Torre del Homenaje del Castillo de Frías

Si quieres conocer todo lo que te espera en Frías, sólo tienes que leer nuestro post Frías, la ciudad más pequeña de España.

Con la visita al Castillo finalizamos nuestra ruta Raíces de Castilla, no sin antes agradecer a todos los responsables de la Mancomunidad Raíces de Castilla que nos proporcionaron un día difícil de olvidar.

Seguro que a estas alturas te habrán entrado muchas ganas de conocer la Ruta Raíces de Castilla por ti mismo, si necesitas buscar alojamiento la localidad que más oferta hotelera tiene de las tres es Oña, desde aquí puedes buscar tu alojamiento en Oña.

 

error: Content is protected !!